sábado, 13 de junio de 2015

No es lo mismo Fecundación asistida que Fecundación artificial

 
La reproducción artificial traslada la procreación de la intimidad del matrimonio a un laboratorio. La vida como producto o resultado de una actividad científica. ¿Quiere esto decir que toda ayuda científica para solucionar problemas de esterilidad es moralmente reprobable? En absoluto. Ciertas técnicas que se encuentran entre lo que se conoce como Fecundación asistida, son válidas.
El Papa Pio XII ya especificó a mediados del siglo pasado que ‘la conciencia moral no prohíbe necesariamente el uso de algunos medios artificiales destinados exclusivamente sea a facilitar el acto natural, sea a procurar que el acto natural realizado de modo normal alcance su propio fin’ (Discurso 29-IX-1949).

Ahora bien, una cosa es la fecundación asistida y otra muy diferente la inseminación artificial, reproducción artificial, o fertilización in vitro; una cosa es que la técnica facilite que el acto conyugal alcance su fin y otra que la técnica sustituya el acto conyugal, rompiendo la unidad del matrimonio, esto es, ‘el derecho de los cónyuges a convertirse en padre y madre solamente el uno a través del otro’ (Instrucción Dignitas personae).

2 comentarios:

nimbus nim dijo...

Muy interesante la aclaración. Saludos, :))

pleamar dijo...

Muy conveniente aclaración....óvulos y espermatozoides de los padres o de cualquier persona????...fatal aún más este último caso ...nunca se sabrá quienes son los verdaderos padres de ese bebe
Fuerte abrazo

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).