jueves, 14 de mayo de 2015

El secreto de la fortaleza de Mary Wagner en su lucha por la vida

 
El juez Mavin Wong ha sentenciado el pasado 5 de Mayo a la activista pro-vida canadiense, Mary Wagner, a diez meses de cárcel. Muchas otras veces os he hablado en este blog de Mary Wagner, una mujer que ha llegado a estar años en la cárcel, si sumamos los distintos arrestos que ha sufrido a lo largo de su vida.
En esta ocasión, y dado que ya ha cumplido seis de los diez meses impuestos, Mary tendrá que pasar cuatro meses más encerrada por el terrible delito de defender la vida de los más inocentes. El juez le exige que, tras su salida, y mientras esté en libertad provisional, se mantenga a un mínimo de 100 metros de distancia de cualquier clínica abortista. Hay que decir que Wagner jamás ha actuado con violencia o coacción. Se limita a estar al alcance de las madres que quieran hablar con ella para ofrecerles un destino mejor para sus hijos y para ellas mismas.

El secreto de la fortaleza de Mary Wagner lo confiesa ella misma cuando declara que como cristianos debemos trabajar por el Evangelio de la vida, sin perder de vista a Cristo.

3 comentarios:

CHARO dijo...

Un ejemplo a seguir......cuando leo testimonios de esta índole me alegro un montón.Besicos

Armando dijo...

UNA HEROÍNAS!!
Un abrazo.

Salvador Pérez Alayón dijo...

No hay alegría sin dolor. Esa es la experiencia de nuestra vida. Desde el principio, en la concepción, se establece una lucha de vida o muerte.

Venimos al mundo con dolor y llanto que, inmediatamente se convierte en una alegría inmensa y deseos de vivir. Porque nuestro Padre Dios nos ha creado para la vida.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).