miércoles, 22 de abril de 2015

¿Toda ‘fecundación asistida’ es inmoral?

 
¿Puede afirmarse que, desde un punto de vista católico, toda ‘fecundación asistida’ es inmoral?
Pienso que hoy en día nadie duda de la licitud de ciertas técnicas médicas que ayudan a lograr la fecundación. De hecho, ya en 1949, el Papa Pío XII afirmaba que “la conciencia moral no prohíbe necesariamente el uso de algunos medios artificiales destinados exclusivamente sea a facilitar el acto natural, sea a procurar que el acto natural realizado de modo normal alcance el propio fin”.

También la Instrucción Donum vitae expresa esta idea básica: si el medio técnico facilita el acto conyugal o le ayuda a alcanzar sus objetivos naturales, puede ser moralmente aceptado. ¿Cuál es el problema entonces que plantea lo que llamamos reproducción in vitro, reproducción artificial, inseminación artificial, etc.?
Siguiendo la Instrucción Dignitas personae, vemos que para que los tratamientos contra la infertilidad sean moralmente lícitos, tienen que respetar tres cuestiones:

En primer lugar, el derecho a la vida y a la integridad física de cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural. La Fertilización in vitro (FIV) no respeta la vida y la integridad física de los embriones humanos que se producen en el proceso.
En segundo lugar, los tratamientos contra la infertilidad o las técnicas fecundación asistida deben respetar la unidad del matrimonio, lo que implica el respeto recíproco del derecho de los cónyuges a convertirse en padre y madre solamente el uno a través del otro.

Por último, la DP afirma que es preciso respetar los valores específicamente humanos de la sexualidad, que exigen que la procreación de una persona humana sea querida como el fruto del acto conyugal específico del amor entre los esposos.
Podéis observar que la Fertilización o inseminación artificial ya sea in vivo o in vitro, sustituye el acto conyugal y no respeta las premisas antes mencionadas. En el caso concreto de la FIVET el embrión es ‘fabricado’ y no engendrado y se confía su vida y su identidad al poder de la técnica, de los médicos que llegan a seleccionar embriones para la vida, para la muerte o para la experimentación.

En resumen, las técnicas destinadas a vencer la infertilidad son lícitas sólo si facilitan el acto conyugal sin sustituirlo y no disocian la sexualidad de la procreación.

1 comentario:

CHARO dijo...

Lo has aclarado muy bien.Besicos

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).