martes, 28 de abril de 2015

Bebé prematuro sobrevive contra todo pronóstico


Esta es una historia real sucedida en agosto de 2012 en el Hospital Aultman en Canton, Ohio. Keri estaba embarazada de su tercer hijo cuando, a las 20 semanas, rompió aguas. Las seis semanas siguientes fueron muy estresantes. Los médicos le aconsejaron reposo para que el bebé pudiera madurar todo lo posible. Por fin nació su hijo Austin Luke con apenas 700 gramos de peso. A pesar del cuidado de los médicos, éstos comprobaron que su estado era malo y comunicaron a sus padres que el niño había nacido ‘sin posibilidades de supervivencia’. A pesar de que habían hecho lo posible, veían claro que no podían salvarlo. Había que dejarlo ir. Le quitaron el respirador y se lo entregaron a sus padres.

Estos aceptaron con serenidad la situación. Trasladaron al bebé de la UCI a la habitación, lo bautizaron y se dispusieron a esperar que llegara el momento de su partida. Keri acurrucó a su hijo entre sus brazos y se preparó para que dejara de respirar pero, cuanto más lo abrazaba, más mejoraba Austin. Once horas después, viendo que el bebé no sólo no había muerto sino que incluso se encontraba mejor, los médicos se lo llevaron de nuevo a la UCI. Austin, contra todo pronóstico, sobrevivió.

En la imagen, Austin Luke Gerstenslager con su madre, aún en el hospital, meses después de su nacimiento.

3 comentarios:

CHARO dijo...

Un final feliz gracias al amor de su madre.Besicos

Maria Rosa dijo...


El amor maternal lo salvó.

mariarosa

Denise dijo...

Very precious.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).