jueves, 2 de abril de 2015

Abortista defiende la vida después de ver la cara de un bebé abortado

 
¿Qué es lo que hace que las personas cambien y descubran la verdad que vienen negando durante tanto tiempo? Una mujer que lleva años trabajando en un abortorio 'descubre' la verdad de sus actos y abre los ojos un buen día ante el rostro de un bebé asesinado. Se trata de la exdirectora de una clínica abortista que en 2008 publicó su testimonio bajo el seudónimo de Zlata:
“Recuerdo una vez en particular, asistiendo en quirófano. Me quedé detrás del doctor y pude ver todo mientras practicaba un aborto a una mujer embarazada de unas 20 ó 22 semanas (…) Pude ver la cara del bebé. No sé cómo describir lo que sentí en aquel momento. Me di cuenta que acabábamos de matar a un ser humano. Estaba confundida al mirar los miembros sangrientos del bebé. Incluso puedo decir que sentí la presencia del demonio. Fue muy inquietante, pero al mismo tiempo pensé: es legal, debe ser lo correcto. Pero todo mi ser estaba gimiendo contra lo que había visto. Sentí la muerte. Me daba vergüenza y Mi mente estaba tan cegada por la oscuridad que no era capaz de hacer nada.

A veces pienso en ese día y creo que debí haber huido o haber intentado detener esta locura. ¿Qué es lo que estábamos haciendo, como profesionales de la medicina, como seres humanos? ¿Qué pasó con nuestros corazones? ¿Dónde estaba nuestra compasión?

1 comentario:

CHARO dijo...

Dios acoge a todos los arrepentidos y me imagino que esta señora estará sufriendo mucho por lo que hizo.Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).