miércoles, 15 de abril de 2015

182 bebés nacen vivos tras aborto por nacimiento parcial y son dejados morir


Según estadísticas oficiales del Centro de Estadística de Canadá, en este país, entre 2013 y 2014 nacieron 182 bebés después de un aborto por nacimiento parcial. Y digo nacieron, porque aunque la intención era matarlos, el aborto no acabó con sus vidas y los aborteros los abandonaron a su suerte, dejándolos morir sin tan siquiera las mínimas atenciones que se prestan hoy en día a las personas moribundas, cuidados paliativos, etc.
El aborto por nacimiento parcial se practica en las últimas semanas de embarazo, cuando el feto es perfectamente viable. El abortero provoca un parto, extrae primero el cuerpo del bebé, dejando la cabeza dentro del canal del parto. Entonces clava unas tijeras o un objeto punzante en la nuca del bebé con la intención de destrozar su médula espinal. Introduce por ahí un catéter para succionar su cerebro y, finalmente, extrae la cabeza.

A pesar de la violencia de esta práctica, muchos bebés nacen vivos aunque lógicamente malheridos. No son números; son seres humanos que han sufrido un terrible intento de asesinato cuando estaban a punto de nacer y que, a pesar de ello, han nacido vivos. De los 182 bebés nacidos en Canadá en 2013 después de sufrir esta práctica, ninguno fue atendido y todos fueron abandonados para morir en soledad como animales.

2 comentarios:

CHARO dijo...

Me has dejado totalmente horrorizada con esta práctica que desconocía.......Besicos

Irene Vila dijo...

Yo también me he quedado con mal cuerpo. Es horrible y debería estar prohibido :(

Www.cienciadeti.blogspot.com.es

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).