lunes, 9 de febrero de 2015

Salud Sexual y Reproductiva: una falacia


El concepto de Salud Sexual y Reproductiva (S.S.R.) fue utilizado por primera vez en 1994 en El Cairo. El Fondo de Población de Naciones Unidas lo define como un “enfoque integral para analizar y responder a las necesidades de hombres y mujeres respecto a la sexualidad y la reproducción”.
Por otro lado la Salud sexual es definida por la WAS (World Association For Sexology) como un “estado de bienestar físico, psíquico, emocional y social en relación a la sexualidad; no es solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o debilidad. La salud sexual requiere un enfoque respetuoso y positivo hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como hacia la posibilidad de tener relaciones sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Para poder alcanzar y mantener la salud sexual, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y satisfecho”.

Toda esta palabrería viene a promover un supuesto ‘derecho’ que engloba el derecho al aborto, la contracepción, la esterilización, la píldora abortiva, la píldora del día después y toda una industria médica y farmacológica que fabrica, desde aspiradores uterinos, hasta fármacos, todo ello pensado para que personas sanas puedan deshacerse de sus hijos una vez concebidos.

2 comentarios:

CHARO dijo...

BONITAS PALABRAS QUE ESCONDEN LAS VERDADERAS MALAS INTENCIONES.BESICOS

AMBAR dijo...

Si no hay un respeto no hay nada, una vida es una vida, desde su principio a su final, digan lo que digan.
Un abrazo.
Ambar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).