martes, 17 de febrero de 2015

No se puede invocar la libertad de pensamiento para arrebatar la vida a una persona

 
Hoy en día, resulta absurdo pensar que nuestra sociedad puede evolucionar hacia una verdadera cultura de la vida si ésta no se convierte en un eje fundamental de la educación. Existe una gran reticencia a aceptar el hecho de que los padres y la escuela son los ámbitos fundamentales donde los niños y adolescentes deben aprender valores. Esto, naturalmente, lo están aprovechando muchos para diseminar los ‘antivalores’, y así nos encontramos con que mientras los católicos son reticentes a enseñar a sus hijos a vivir el amor y la sexualidad según su auténtico significado, hay muchos que no tienen reparo en introducir en los colegios la ideología de género, banalizando la sexualidad y promoviendo el aborto y la cultura de la muerte.
El pluralismo ideológico que resulta normal en una sociedad moderna no debería llevar aparejado un pluralismo ético. El primer derecho de toda persona es a su vida. Una vez la persona ha sido concebida, el derecho a vivir es tan fundamental que es condición de todos los demás derechos. No se puede invocar la libertad de pensamiento o de opinión para arrebatar la vida a una persona.

1 comentario:

CHARO dijo...

No se puede decir mejor de lo que lo has dicho y estoy de acuerdo con lo que has escrito.Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).