miércoles, 25 de febrero de 2015

«En el PP no caben las personas que dicen no al aborto»

 
Celia Villalobos, vicepresidenta primera del Congreso de los Diputados y esposa de Pedro Arriola, máximo asesor de Mariano Rajoy como presidente del Partido, ha declarado: «Lo que no caben en mi partido son las personas que dicen no al aborto». Muy cierto. Y así lo entienden todos excepto los pro-vida que llevan años votando al PP e intentando convencer a la sociedad de que el Partido Popular defiende la vida. Y el PP, mientras tanto, calla con un silencioso ‘amén’ que resuena en los hechos: En España se produce un aborto quirúrgico cada ocho minutos y el Estado español ha gastado en los tres últimos años del Gobierno popular más de 54 millones de euros en abortos. No olvidemos que el holocausto silencioso del PPSOE pasa por el apoyo de sus votantes.

4 comentarios:

Rafael Hidalgo dijo...

Así es.

Cristina A dijo...

Qué pensar de esos legisladores que hasta para pertenecer a un partido tienen que llevar la "cultura" del aborto....
En Chile sigue la lucha....en Marzo se inician las discusiones legislativas .
Fuerte vabrazo

PP REINA dijo...

Pues entonces han perdido mi voto. Si lo que dice esta señora es verdad no sé que pintan tantos católicos en ese partido: o se van o se va la señora Celia Villalobos. No hay coherencia ni unidad de vida, por desgracia.

CHARO dijo...

Así es, tienen el apoyo de los votantes pero ¿que partido político no apoya ya el aborto? y ¿a quién se podría votar? esto es un problema de conciencia muy grande.Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).