sábado, 10 de enero de 2015

La fecundidad es un fin del matrimonio

 
El otro día me decía un conocido que la Iglesia tiene unas ideas muy extrañas y obsoletas acerca de la procreación. Pienso que es todo lo contrario. La doctrina de la Iglesia respecto a este tema es muy sencilla: El matrimonio y el amor conyugal están ordenados por su propia naturaleza a la procreación y a la educación de los hijos, dice la Gaudium et spes. “El mismo Dios que dijo: no es bueno que el hombre esté solo […] queriendo comunicarle una participación especial en su propia obra creadora, bendijo al hombre y a la mujer diciendo: creced y multiplicaos”. Afirma este documento del Concilio Vaticano II que toda la estructura de la vida familiar, sin dejar de lado los demás fines del matrimonio, tienden a capacitar a los esposos para cooperar valerosamente con el amor del Creador.
Se trata de una doctrina clara pero difícil de entender en un mundo que vive precisamente lo contrario: sexo sin amor, hijos sin sexo, procreación sin matrimonio, matrimonios que no desean o posponen indefinidamente la llegada de los hijos, etc.

El Papa Pablo VI, consciente de la dificultad que tiene el mundo moderno de comprender esta doctrina, apela al sentido común en la encíclica Humanae vitae: “pensamos que los hombres, en particular de nuestro tiempo, se encuentran en grado de comprender el carácter profundamente razonable y humano de este principio fundamental”.

3 comentarios:

Mori dijo...

El otro día una amiga mía, madre primeriza me decía que estaba cansadisima que con esta seguramente se plantaban.
Mi grupo tiene una media de.35 años y no hay niños y estos son considerados cómo molestos. Los mayores de mi familia tienen una percepción totalmente diferente de los niños considerando la época más bonita de su vida la que criaron los niños ¿ que a pasado?? ¿ Porque ahora tenemos miedo a los niños?

CHARO dijo...

Cuando no nos agrada algo porque va en contra de nuestras comodidades lo más cómodo es echarle la culpa a la Iglesia y así poder haciendo de nuestra capa un sayo.Besicos

Salvador Pérez Alayón dijo...

Vamos acomodando la vida a nuestras comodidades y gusto, como muy bien y, a mi juicio, acertadamente comenta Charo.

Si nuestro objetivo es vivir la vida, la adaptamos para que nada nos interrumpa ese vivir. Lo malo es que nos auto engañamos, porque ese vivir que buscamos es caduco y dura poco. Y sin llegar a ser pleno.

El verdadero gozo es dar la vida para que otros también vivan. Esa vida será la perfecta, la eterna y gozosa. Eso sólo lo encontramos en el Amor del Señor. Nunca en el mundo que se inventan los hombres.

Un fuerte abrazo en Xto. Jesús.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).