domingo, 4 de enero de 2015

'Ayudar a morir' no debería ser sinónimo de matar


La palabra eutanasia deriva del griego ‘eu’ (bueno) y ‘zánatos’ (muerte). Se traduce como ‘buena muerte’. Sin embargo, esta teórica ‘buena’ muerte viola una serie de principios éticos que la hacen rechazable.
En primer lugar, el principio de inviolabilidad de toda vida humana. Si la vida es un bien supremo y el hombre no es su dueño absoluto, no puede disponer de ella. Ni en el caso de la eutanasia activa (cuando la demanda el propio interesado), ni en el de la eutanasia pasiva (cuando se practica sobre otra persona sin su consentimiento).

Existe una falsa compasión que pretende que es un acto de dignidad procurar la eutanasia en determinados casos. Hace pocos días el Papa Francisco declaraba que, aunque se apela a la compasión, “todos sabemos que, con tantos ancianos, en esta cultura del descarte se practica la eutanasia escondida”.
En nuestra sociedad va poco a poco aceptándose una idea perversa: la de que la ‘calidad de vida’ está por encima del derecho a la vida. Si aceptamos este postulado, la vida de millones de personas queda al arbitrio caprichoso de sus cuidadores, familiares o del Estado. Cuando surge la tentación de aceptar estos argumentos manipuladores es bueno recordar que ‘ayudar a morir’ no debería ser sinónimo de matar.

2 comentarios:

Rosa dijo...

Muy bueno.

Gracias.

¡Feliz Año!

eligelavida dijo...

Gracias Rosa, igualmente para ti!

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).