viernes, 19 de diciembre de 2014

El Santo Cura de Ars

 
¿No es curioso que hoy sea considerado un gran santo universal un hombre que dedicó su vida a santificar las almas de un pueblo minúsculo como Ars? Un cura destinado a un pueblo de poco más de trescientos habitantes, donde pasa 42 años luchando con todas sus fuerzas para ser un buen sacerdote, para santificarse y santificar a su parroquia.
Francamente, creo que una vida así es difícil de entender en los tiempos que corren. Sus contemporáneos también fueron duros de entendederas. Sus propios parroquianos decían de él que era insoportable y tuvieron que pasar años para que se dieran cuenta del tesoro que tenían en el pueblo. Un hombre que clamaba a Dios mortificándose y pidiendo la conversión de aquellos que le habían sido confiados.

A San Juan Bautista María Vianney le costó lo suyo llegar a ser sacerdote. Su primer obstáculo fue su propio padre, que prefería verlo labrar la tierra. Luego se interpuso su conocido problema con el latín, y es que estudiar se le hacía cuesta arriba al joven campesino. Más tarde el servicio militar, del que desertó por enfermedad viviendo oculto hasta que fue amnistiado. Por fin, el 13 de agosto de 1815, el obispo de Grenoble, monseñor Simón, le ordena sacerdote. Tres años después, acaba sus estudios y es destinado a Ars, donde pasará el resto de su vida. Y allí, este hombre de apariencia tosca, enfermizo, al que muchos creían de pocas luces, demuestra sus grandes dotes de confesor, predica y gobierna su pequeña iglesia atrayendo a peregrinos de todo el mundo.
Durante 35 años el santo Cura de Ars fue asaltado por el demonio. Tentaciones, alaridos,  golpes violentos en la puertas y ventanas de su pequeña casa eran cosas frecuentes. El cura de Ars se dio cuenta de que la actividad del diablo aumentaba la víspera del día en que vendría a verlo un gran pecador. «Es buena señal —decía— siempre hay buena pesca al día siguiente».

Para un mundo como el nuestro que ama tanto ‘tener’, es un modelo auténtico un hombre que vivió de la renuncia, la mortificación y la entrega. El cura del siglo XIX que es todo un ejemplo para el cura del siglo XXI afirmó: «No hay sino una manera de darse a Dios en el ejercicio de la renuncia y del sacrificio y es darse enteramente».

4 comentarios:

PEPE LASALA dijo...

Fue todo un ejemplo. Muy buen artículo. Desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea te deseamos de corazón Feliz Navidad y próspero Año Nuevo. Un fuerte abrazo.
@Pepe_Lasala

Tamara VN dijo...

Brindo por nuestra amistad y quiero que sepas que estoy muy feliz de tenerte entre mis amigos bloggeros.

Muchas gracias por un año más a mi lado.

Felices fiestas!

Algodão Tão Doce dijo...

Olá amiga, hoje quero agradecer a Deus pelo dom da sua vida, e desejar a você e sua família
um feliz e santo Natal, cheio de saúde e alegria!!!
Que seu coração esteja preparado para receber o Menino Deus!!!
Um grande abraço, Marie.

martina dijo...

Un santo sacerdote esemplare.
Buon Natale ed un abbraccio

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