miércoles, 5 de noviembre de 2014

Scarlett Johansson, la abortista

 
A los muchos famosos les gusta meterse en política. Me parece bien. La política es una ciencia que se inclina al bien común, cuyo objetivo es  resolver las cuestiones que se plantean en la convivencia social. Lo malo es cuando la persona que se mete en política no pretende contribuir al bien común, sino al mal.
La actriz Scarlett Johansson ha declarado que si los republicanos ganan el control sobre el Senado, derogarán el ‘derecho de la mujer a elegir’. Sí, no penséis que los eufemismos son una españolada. Se utilizan en el mundo entero para definir el asesinato de mil formas en un intento de hacerlo más tolerable.

Recuerdo cuando la actriz Meryl Streep participó en una campaña exigiendo que la esterilización, la anticoncepción gratuita y el aborto químico y quirúrgico fueran reconocidos como derechos humanos fundamentales. Evidentemente, tampoco los llamaba por su nombre, sino que aludía a ellos con el eufemismo de ‘derechos sexuales y reproductivos’.

En una sociedad atea y relativista como la nuestra, es normal que la cultura (y el cine en EEUU está en primera línea), sea secularista, es decir, que se sitúe al margen de la existencia de Dios. Este secularismo que da la espalda a Dios y le niega la presencia en la vida pública es una de la raíces de la Cultura de la muerte.

1 comentario:

gosspi dijo...

Totaslmente de acuerdo contigo. Asi es.Solo desde el Amor hecho Luz se podrá vencer esa cultura de la muerte en el que estamos inmersos!!

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).