lunes, 24 de noviembre de 2014

El aborto provocado: un crimen

 
Resulta doloroso ver como cada día se invoca el derecho a la libertad de opinión para defender la práctica del aborto, como si se pudiera invocar la libertad de opinión para atentar contra los derechos de los demás.
Lo cierto es que los pocos países que aún se resisten a la liberalización del aborto son objeto de grandes presiones para inducirlos a ello. Ante la objeción al aborto los defensores de esta práctica inmediatamente te preguntan: “entonces ¿lo que pretendes es que todas esas mujeres acaben en la cárcel?”

Son preguntas demagógicas que intentan apelar al sentimentalismo para logar su propósito. Es evidente que nadie desea encarcelar a una madre que se encuentra embarazada en circunstancias difíciles: puede tratarse de un matrimonio que no funciona, del hecho de estar soltera, de la pobreza, de la falta de salud, de la posibilidad real de que el niño vaya a nacer con una discapacidad, de que el embarazo sea consecuencia de una violación, de que la mujer sea víctima habitual de malos tratos… Pero ninguna de estas razones justifica que la madre o los futuros padres puedan disponer de la vida de su hijo ya concebido.
Por otro lado, hay que reconocer que la mayor parte de los abortos no se producen por estas razones sino debido a la cantidad de embarazos no deseados consecuencia de la promiscuidad,  el libertinaje sexual y la carencia de valores morales.

Sobran las preguntas demagógicas ante una cuestión tan clara. El aborto provocado es el acto en el que un ser humano mata a otro, y eso se llama crimen.

1 comentario:

CHARO dijo...

Me ha impactado mucho la imagen......Besicos

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).