sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Cuál es el destino de los embriones congelados?


La Fertilización in Vitro es una técnica que sobrepasa los límites del derecho que tiene cualquier persona a intentar tener un hijo. El uso de esta técnica conlleva la ejecución de prácticas que son atentados a la persona, como puede ser la crioconservación o congelación de embriones.
Uno de los grandes dramas de nuestro tiempo es el destino de los millares de embriones congelados que existen y con os que se ha realizado un acto profundamente injusto. La Iglesia reconoce que hoy por hoy no se entrevé una salida moralmente lícita para estos embriones. Y es que supone un desafío hallar una respuesta ante los interrogantes que plantea este tema de difícil solución, ya que cada día el número de embriones en estado de crioconservación aumenta.

¿Cuáles son las soluciones posibles para los millares de embriones congelados?
Por una parte, se propone la adopción de los embriones; por otra, se plantea su descongelación, lo que supondría dejarlos morir de forma natural; por último, hay quien aboga por que sean utilizados para la investigación científica.

Esta última propuesta me parece una aberración. El embrión, a pesar de su fragilidad, goza de la dignidad propia de todo ser humano. La dignidad de estos embriones radica en su humanidad, ya que la dignidad humana corresponde a cada uno de los seres humanos, también a los que se encuentran en un estado embrionario.
De las otras dos posibilidades pienso que, probablemente, la mejor, aunque menos factible, es la adopción de los embriones en estado de congelación para ser transferidos al útero de su madre adoptiva. Para ello, habría que aplicar los criterios de idoneidad que habitualmente se emplean para considerar apta a una pareja para adoptar a un niño ya nacido.

Plantearse la posibilidad de la gestación adoptiva significa aceptar sin resquicios la humanidad del embrión y admitir sin reservas que «una vez que la vida humana ha comenzado, el progenitor no tiene ningún derecho de oponerse a su existencia y desarrollo. El embrión, de hecho, no obtiene su derecho a existir de la común acogida de sus progenitores, de la aceptación de la madre o de una determinación legal, sino de su condición de ser humano».
La adopción prenatal no debe contraponerse al rechazo y a la lucha para frenar aquellas técnicas que actúan sobre la reproducción humana y que implican una manipulación indebida de la vida naciente. Los padres adoptivos deben ser conscientes de que la fecundación artificial no es un modo digno de nacer de la persona humana, ya que se subordina «la llegada al mundo de un niño a las condiciones de eficiencia técnica mensurables según parámetros de control y de dominio» (Instr. Donum Vitae).   

¿Son estas las mejores soluciones? El planteamiento es inevitable a la vista del gran número de embriones en estado de crioconservación y del hecho de que la práctica de la FIV se multiplica cada día. Juan Pablo II afirma: «abramos nuestro corazón y nuestra inteligencia a los grandes desafíos que nos esperan: la defensa del carácter sagrado de la vida humana en toda circunstancia, en particular ante las manipulaciones genéticas; (...)».

1 comentario:

CHARO dijo...

La afirmación de Juan pablo II lo dice todo.Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).