miércoles, 1 de octubre de 2014

Somos guardianes de la vida y no sus dueños


Muchas veces he comentado en este blog que la defensa de la vida no es una cuestión religiosa pues todos, creyentes o no, pueden llegar a comprender que la vida es un valor primario y que quitarla, sea antes o después de nacer, es, cuanto menos, una injusticia.

Sin embargo, no puedo dejar de observar que las personas que han abandonado la promoción del aborto por la causa de la vida han experimentado, en su mayoría, una profunda conversión, antes o después de dar el paso de transformarse en defensores de la vida.

Esto tiene su lógica si pensamos que el pleno respeto a la vida está vinculado a una actitud interior en la que el hombre se siente custodio de un don, y no dueño. El que apoya el aborto se siente dueño de la vida. Mirad si no a esas madres que gritan ‘mi cuerpo es mío’ a sabiendas de que, dentro de él hay otra vida. No se sienten guardianas y protectoras de ese nuevo ser, sino propietarias del mismo. Cuando las personas no tienen una referencia en Dios, corren el riesgo de pensar que todo está al arbitrio del hombre.

2 comentarios:

CHARO dijo...

Efectivamente somos guardianes y no dueños.Besicos

Salvador Pérez Alayón dijo...

Quizás las personas hablamos sin antes reflexionar y meditar. No se entiende que alguien que dice amar pueda matar. No cabe en ninguna cabeza.

Menos que alguien que se reconozca potencialmente la capacidad de ser padre o madre, pueda matar. Porque ser padre o madre significa amar hasta arriesgar su propia vida.

¿Cómo entonces se puede matar a un niño dentro del vientre de su madre? Es lógico y se cae de maduro que quienes lo dicen mienten.

Amar prohíbe matar, porque el amor sólo entiende y busca el bien del ser amado.

Un abrazo.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).