miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Es posible reconciliar la indisolubilidad del matrimonio con la comunión de los divorciados vueltos a casar?


Emerge una tendencia preocupante porque algunos sostienen la posibilidad de adoptar una praxis que se separa de la verdad de la fe. Aunque debería ser evidente que no se puede proceder en ese sentido, muchos propugnan por ejemplo peligrosas aperturas sobre la cuestión de la comunión concedida a los divorciados vueltos a casar. No veo cómo se puede conciliar el concepto irreformable de la indisolubilidad del matrimonio con la posibilidad de admitir a la comunión a quien vive en una situación irregular. Con esto se pone directamente en discusión lo que nos ha dicho Nuestro Señor cuando enseñaba que quien se divorcia de su mujer y se casa con otra mujer comete adulterio.

En la primera epístola a los Corintios, en el capítulo 11, san Pablo enseña que quien recibe la eucaristía en estado de pecado come su propia condenación. Acceder a la eucaristía significa estar en comunión con Cristo, ser conformes a Él. Muchos oponen la idea de que la eucaristía no es el sacramento de los perfectos, pero esto es un falso argumento. Ningún hombre es perfecto y la eucaristía es el sacramento de aquellos que están combatiendo para ser perfectos, según lo que pide el mismo Jesús: que lo seamos como Nuestro Padre que está en el cielo (Mt 5, 48). También quien combate para alcanzar la perfección peca, ciertamente, y si está en estado de pecado mortal no puede comulgar. Para poder hacerlo debe confesar su pecado con arrepentimiento y con el propósito de no cometerlo más: esto vale para todos, incluidos los divorciados vueltos a casar. 

Palabras del Cardenal Raymond Burke, Prefecto de la Signatura Apostólica, en una reciente entrevista a Il Foglio.

4 comentarios:

Mori dijo...

Este tema es muy interesante a mi me gusta mucho los temas relacionados con la familia y las relaciones de pareja. El problema como yo lo veo es si la iglesia va tener vocación universal como San Pablo convirtiendo a gentiles o por el contrario va preferir pocos pero totalmente fieles a su magisterio. La sociedad es hoy más compleja que nunca y no creo que puedan aspirar a las dos cosas. Las dos opciones tienen ventajas y desventajas ( como la de disolverse o la de acabar siendo algo que cada vez importante a menos gente). A nadie le gusta sentirse de segunda ni en la iglesia ni en su comunidad, si puedes participar es muy probable que la gente diga eso de creo en dios pero no en la iglesia.
Un saludo caiñoso

angalu dijo...

Cuando uno de los cónyuges abandona al otro, de forma clara y contundente, tal vez deberían acelerarse las anulaciones con tal de que el despreciado pudiera rehacer su vida y conciliarla con la fe que siente.

eligelavida dijo...

Mori, la cuestión es que la doctrina de la Iglesia es la de Cristo. La indisolubilidad del matrimonio no es un invento de curas. Yo creo que la Iglesia tiene que ser universal, católica, y proclamar la verdad, no lo que piense la mayoría.
¡Un abrazo!

eligelavida dijo...

Angalu:

El matrimonio puede ser nulo, pero no anularse. Aunque coloquialmente a veces usemos esa expresión, lo cierto es que la Iglesia no anula matrimonios, sino que declara que son nulos desde el principio.

Gracias por tu comentario! Un saludo!

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).