jueves, 9 de octubre de 2014

El feto no es un 'qué' sino un 'quien'


Cuando se dice que el feto es «parte» del cuerpo de la madre se dice una insigne falsedad, porque no es parte, está alojado en ella, mejor aún, implantado en ella (en ella, y no meramente en su cuerpo) Una mujer dirá, «estoy embarazada», nunca «mi cuerpo está embarazado». 

(Julián Marías)

5 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

me ha encantado tu blog y lo que escribes

CHARO dijo...

No puedo entender al ver a este bebé que es todo ternura cómo pueden quitar la vida cuando todavía ni ha nacido. Me ha sorprendido la cantidad de firmas y protestas que han surgido a raiz del sacrificio del perro que ha estado en contacto con la auxiliar que tiene esta enfermedad y aunque da pena que lo hayan matado no me explico que no hagan los mismo para impedir que maten a niños no nacidos......y que los antitaurinos (no me gustan nada los toros que conste) salgan pidiendo que no maten a los toros y luego salgan también exigiendo el aborto. Está claro que para muchas personas son más importantes los animales y eso es muy triste.Besicos

eligelavida dijo...

Gracias Recomenzar! Bienvenida!

eligelavida dijo...

Charo, a mi también me sorprendió lo del perro. Y me dio pena, pero me pregunto donde están los que, ante un ser humano, se manifiestan con la misma rapidez.

Un abrazo!

xtobefree dijo...

Buenos días Eligelavida. Dejar al descubierto cada mentira de esta cruel cultura de la muerte evidencia la locura de quienes niegan la realidad, o mucho peor, la maldad que subyace. ¡Sigue adelante con tan grande labor!Un abrazo.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).