miércoles, 8 de octubre de 2014

Aunque no puedan acudir a la Comunión sacramental, no están excluidos del amor de la Iglesia y del amor de Cristo




Hace años, el papa Benedicto XVI, hablando de la situación dolorosa de los divorciados que se ven excluidos de la Comunión eucarística, comentaba el caso concreto de aquellas personas que se casan sin fe pero por la Iglesia, quizá por tradición o por dar el gusto a sus padres. El matrimonio fracasa, se casan de nuevo y, hallándose en un matrimonio inválido, encuentran la fe. En ese caso, lógicamente, los sacramentos que antes para ellos no tenían un significado especial, adquieren ahora una importancia grande. Sin embargo, no pueden comulgar.

Hablaba el papa Benedicto de la posibilidad de que el primer matrimonio fuera inválido, al faltarle al sacramento una dimensión fundamental. Sin embargo, afirmaba:

“No me atrevo a dar ahora una respuesta. En cualquier caso, me parecen importantes dos aspectos. El primero: aunque no pueden acudir a la Comunión sacramental, no están excluidos del amor de la Iglesia y del amor de Cristo. Ciertamente, una Eucaristía sin la Comunión sacramental inmediata no es completa, le falta algo esencial. Sin embargo, también es verdad que participar en la Eucaristía sin Comunión eucarística no es igual a nada; siempre implica verse involucrados en el misterio de la cruz y de la resurrección de Cristo. Siempre implica participar en el gran Sacramento, en su dimensión espiritual y pneumática; también en su dimensión eclesial, aunque no sea estrictamente sacramental.

Y, dado que es el Sacramento de la pasión de Cristo, el Cristo sufriente abraza de un modo particular a estas personas y se comunica con ellas de otro modo; por tanto, pueden sentirse abrazadas por el Señor crucificado que cae en tierra y muere, y sufre por ellas, con ellas. Así pues, es necesario hacer comprender que, aunque por desgracia falta una dimensión fundamental, no están excluidos del gran misterio de la Eucaristía, del amor de Cristo aquí presente. Esto me parece importante, como es importante que el párroco y las comunidades parroquiales ayuden a estas personas a comprender que, por una parte, debemos respetar la indivisibilidad del Sacramento y, por otra, que amamos a estas personas que sufren también por nosotros. Asimismo debemos sufrir con ellas, porque dan un testimonio importante; ya sabemos que cuando se cede por amor, se comete una injusticia contra el Sacramento mismo y la indisolubilidad aparece siempre menos verdadera (…).

Así pues, por una parte está el bien de la comunidad y el bien del Sacramento, que debemos respetar; y, por otra, el sufrimiento de las personas, a las que debemos ayudar.

El segundo punto que debemos enseñar y hacer creíble también para nuestra vida es que el sufrimiento, en sus diversas formas, es necesariamente parte de nuestra vida. Yo diría que se trata de un sufrimiento noble (…) Siempre es un éxodo y, por tanto, un sufrimiento. La auténtica alegría es algo diferente del placer; la alegría crece, madura siempre en el sufrimiento, en comunión con la cruz de Cristo. Sólo aquí brota la verdadera alegría de la fe, de la que incluso ellos no están excluidos si aprenden a aceptar su sufrimiento en comunión con el de Cristo”.

(Discurso del Papa Benedicto XVI a los sacerdotes de la diócesis de Aosta, Julio 2005).

6 comentarios:

CHARO dijo...

Que opinas de un sacerdote que durante la Eucaristía y en el momento de la Comunión se acerca al banco donde está sentada una feligresa, divorciada y vuelta a casar, y le da la Comunión delante de todos los feligreses. Este sacerdote y el resto de los que estaban en Misa sabía perfectamente la situación de esta feligresa. Besicos

Cristina A dijo...

Siempre me preguntaré que habría hecho Jesucristo en estos casos ?....
Un abrazo

eligelavida dijo...

Charo:

La Iglesia, cuando afirma que el matrimonio es indisoluble, está sancionando una doctrina clara de Jesús. San Pablo la defiende, no como una opinión propia, sino ‘como precepto recibido del Señor’.

Quizá el sacerdote que mencionas sepa algo que nosotros no sabemos. De todas formas, no comprendo por qué se acerca a esa señora a darle la comunión y no viceversa, como sería lo habitual. Parece que quiere dejar sentado algo ante toda la asamblea.

CHARO dijo...

Eso mismo pensé yo pues la señora no se acercó a comulgar pensando en su situación y se que se sorprendió mucho.Besicos y gracias por contestarme

eligelavida dijo...

Pienso que el sacerdote debería abstenerse de esos gestos que causan confusión... como mínimo.

xtobefree dijo...

Buenos días. En efecto, hay gestos que siembran confusión. Es fundamental que quienes estén separados y 'rejuntados' aclaren, alaben o hagan alguna exaltación de la vida común fraterna en Castidad, como poco, el escándalo hay que combatirlo tanto como la murmuración. Un abrazo.

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