sábado, 6 de septiembre de 2014

¿Nueva evangelización? ¡Échale imaginación!


El ateísmo que se ha ido extendiendo por Europa y América durante los últimos sesenta años ha producido un claro vacío existencial entre los jóvenes, necesitados más que nunca de encontrar un sentido a sus vidas. En países de persecución religiosa vemos como tantísimas personas, en medio de circunstancias muy difíciles, permanecen fieles a Dios mientras que aquellos que viven en medio del hedonismo y el relativismo sienten ese vacío espiritual y buscan dar una orientación a sus vidas, dejándose llevar en ocasiones por la Nueva Era y sus influencias.

¡Qué campo tan grande tienen ahora los cristianos de occidente para evangelizar! Es cierto que los medios de comunicación en general no ayudan; más bien transmiten una idea falsa y triste de la Iglesia. Pero el mensaje que llevamos es alegre y siempre encontraremos formas de comunicarlo con imaginación. Cuando Juan Pablo II comenzó a hablar de la Nueva evangelización, a comienzos de los años noventa, pidió que fuera verdaderamente nueva en su metodología, en el ardor, en el celo apostólico, y en la expresión.

El desarrollo de la informática y las nuevas tecnologías favorece que muchos tengan acceso a riquezas culturales que antes les estaban vedadas. Hoy es fácil participar en intercambios de ideas y conocimientos. Lo hacemos todos los días a través de los blogs y las redes sociales. Pues bien, hoy los cristianos tenemos un nuevo desafío: usar de la imaginación para hacernos más cercanos a todos y comunicar una Palabra que tiene en sí misma toda la fuerza, que es viva y eficaz. 

3 comentarios:

CHARO dijo...

Una imaginación que, al menos a mí, falta. Besicos

Nestor Mora dijo...

Hoy en día los jóvenes son poco receptivos, pasivos o incluso reacios al evangelio. La razón es que no han visto en sus padres nada que les lleve a entender que el evangelio es necesario para vivir. La poca información que tienen suele estar llena de prejuicios y miedo a perder una cierta libertad aparente.

No es una tarea fácil evangelizar a los jóvenes, más allá de sembrar una semilla que quizás germiné cuando se planteen su vida de verdad: allá por los 30-40 años, que, hoy en día, suele ser el final de la adolescencia.

Creo que toda evangelización a los niños y jovenes es buena y no debemos de dejar de evangelizar porque los resultados sean pocos o nulos. Pero, quizás, los adultos entre 30 y 40 años sean la población diana para conseguir que se reenganchen y que den ejemplo a sus hijos.

Por desgracia la Iglesia nos da por perdidos a todos los que pasamos de 20 años, lo que me parece un error. Saludos, estupendo post para reflexionar :D

eligelavida dijo...

Particularmente importante me parece la evangelización de los niños y los jóvenes. El horizonte de la evangelización es universal, debe llagar a todos los hombres, de todos los pueblos, de todas las edades. Y los niños son parte viva de la Iglesia. No sólo hay que evangelizarlos… ¡ellos mismos son evangelizadores! Qué importante es que reciban un buen ejemplo para que aquello que reciben en teoría sea una vivencia.

Edith Stein, maestra durante varios años (antes de ser carmelita) escribe: “lo más importante es que las maestras posean realmente el espíritu de Cristo y lo asimilen vitalmente”. ¿Quién se atrevería a decir algo semejante a los profesores…, siquiera a los catequistas de hoy?”

¡Gracias Néstor!

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).