lunes, 25 de agosto de 2014

Sobre la competitividad sana...


Vivimos en un entorno competitivo, qué duda cabe. En los estudios, en el trabajo, somos competitivos o, al menos, nos incitan a serlo. El que se quede atrás parece que ya no podrá salir del hoyo. Pero existe también una competitividad sana que nos induce a tratar de ser mejores en aquello que hacemos, superándonos a nosotros mismos.

El premio, el incentivo económico, es una forma de fomentar la competitividad que no tiene porqué ser insana, sino que puede ayudar a los estudiantes o profesionales a superar obstáculos y ganar en autoconfianza.

En los colegios, la competitividad sana fomenta la mejoría de la clase. En el trabajo, da mayor eficacia al grupo que labora unido porque el trabajador busca su propio bien, y esto repercute sobre todo el grupo. Un jugador desea meter un gol pero, ante todo, quiere que su equipo gane y facilitará las cosas para que sus compañeros de equipo también jueguen bien y marquen.

Esta pequeña reflexión viene a propósito de un grupo de músicas alemanas que se han unido para interpretar a Vivaldi. Se llaman Salut Salon y merece la pena verlas.

1 comentario:

CHARO dijo...

Muy bueno el vídeo y refleja muy bien el problema de la competitividad desleal.Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).