lunes, 11 de agosto de 2014

Recuperar al niño abortado, reconocerlo como hijo, una vía para sanar del aborto


El aborto es una cuestión de vida y muerte. Imaginad el dolor, el desgarro y las heridas físicas y espirituales de las mujeres que, tras haber cedido a las presiones de la cultura de la muerte que impera en nuestra sociedad secularizada, tienen que convivir con el hecho de haber quitado la vida a un ser humano, su propio hijo.

La carta que copio a continuación es real. La dio a conocer el cardenal John O'Connor, Arzobispo de Nueva York, fallecido en el año 2000. Su autora es una madre que ha abortado a su hijo y la envía al sacerdote encargado del movimiento próvida "Proyecto Raquel". Las negritas son mías:

"Con esta nota deseo darle las gracias. No sé porqué me resulta tan difícil expresar el profundo efecto que nuestro encuentro ha tenido en mí. Las palabras no me parecen adecuadas para expresar mi gratitud. He combatido mucho tiempo para intentar superar las consecuencias de mi aborto. Las tentativas realizadas hasta ahora para lograr encontrar la paz no habían tenido éxito. Esta vez ha sido distinto. La diferencia en esta ocasión ha sido la absoluta y completa toma de conciencia del niño asesinado. No fue solamente "un pedacito de tejido" o "una bolsa de sangre" que dejó de existir. Gran parte del dolor que he experimentado en estos años ha sido por este ser humano no nacido, rechazado y desconocido. De manera que cuando usted me dijo: "puedes darle un nombre a tu niño", algo cambió en mí. No olvidaré nunca esas palabras, porque en mi mente él se volvió un niño, recuperado del cubo de la basura en el que tan brutalmente había sido arrojado. Gracias por haberlo reconocido, por haberme ayudado a encontrarlo, por haberle restituido la dignidad que yo le había negado. Ahora puedo estar más tranquila conmigo misma, sabiendo que él ha sido levantado de los abismos hasta ser colocado amorosamente en las manos de Dios. Lo he llamado Mateo José. Espero que Vd. rezará por él."

1 comentario:

CHARO dijo...

Elige confieso que esta entrada me ha hecho llorar......es tan triste y reconfortante a la vez para esa madre que renunció a la vida de su hijo que no he podido remediarlo.Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).