jueves, 28 de agosto de 2014

Los que consagran su vida a una misión...


La Iglesia Católica siempre ha tenido muy presente las palabras de Jesús acerca del juicio final y de cómo seremos juzgados según nuestra caridad ejercida con el hambriento, el sediento, el desplazado, y todo aquel que refleja el rostro del Señor. Aunque el mandato es para todos, los religiosos y misioneros lo viven muy especialmente, ya sea desde la oración o desde la acción.

Así le ocurre a Sor María Nazaret, religiosa desde hace veinte años en el Instituto del Verbo Encarnado, fundado en Argentina. Sor María ha asumido literalmente la exhortación del Papa Francisco de salir de nosotros mismos e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales, en busca de los más lejanos, los olvidados; Por ello, sor María Nazaret trabaja desde hace cuatro años en la franja de Gaza, cerrada por Israel y controlada por los islamistas de Hamas.

Ahora quiere dar un nuevo paso y ha pedido ser trasladada a Alepo, al norte de Siria, para reforzar con su presencia la labor de dos religiosas que ayudan al Obispo católico de Alepo. Allí piensa desarrollar su labor en una residencia universitaria para jóvenes cristianas. Es la historia de una persona que pone un grano de arena en el desierto, una gota de agua en el océano. Pero, como decía la Madre Teresa, sin esa gota entregada por estos religiosos que consagran su vida a la misión, el océano no sería el mismo

San Juan Pablo II pedía para ellos: “Señor, concédeles la recompensa de los servidores buenos y fieles”. 

2 comentarios:

Salvador Pérez Alayón dijo...

Una vida coherente, donde la piedad y relación con Dios tiene su correspondencia y su credibilidad en el amor a los hermanos.

Un fuerte abrazo en Xto. Jesús.

CHARO dijo...

Es digna de admiración esta religiosa por su entrega a los demás en lugares tan conflictivos donde se persigue a los cristianos.Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).