martes, 12 de agosto de 2014

Hasta el último momento consagraron su vida a la misión y dieron testimonio


Ha muerto Miguel Pajares, sacerdote enfermo de ébola que había sido repatriado a España hace unos días. Poco antes que él fallecieron sus compañeros Patrick Nshamdze, Chantal Pascaline y George Combey (junto a Pajares en la imagen). Por todos ellos y por los misioneros que han dado su vida en el ejercicio de su vocación misionera traigo aquí esta oración de San Juan Pablo II; descansen en paz:

¡Bendito seas, Señor, por el testimonio de tus misioneros! Tú pusiste en su corazón la idea de abandonar para siempre su tierra, su familia, su patria, para venirse a este país, desconocido hasta entonces para ellos, y proponer el Evangelio a quienes ellos consideraban ya como hermanos.

Bendito seas, Señor, por haber sostenido su fe y su esperanza, en el momento de la siembra, y a lo largo de todo su trabajo apostólico; por haberles dado resistencia y aguante en las fatigas, en las dificultades, las penas y los sufrimientos de toda clase.

Bendito seas, Señor, por haber hecho fuerte su amistad y su confianza en los hijos de este pueblo, hasta el punto de considerarles enseguida capaces también a ellos de una vida de bautizados y de abrirles el camino a la vida religiosa, a la preparación sacerdotal, con la firme voluntad de fundar, con ellos y para ellos, una Iglesia local, cuyos frutos recogemos ahora.

Bendito seas, Señor, por todas las gracias que se han derramado a través de su palabra, de sus manos, de su ejemplo.

Hasta el último momento consagraron su vida a la misión, y han dejado a esta tierra sus restos mortales; algunos, después de una vida que el trabajo hizo más breve, otros, después de haber arriesgado y ofrecido su vida como mártires de la fe. Tenía que caer en tierra el grano de trigo y morir para que diera mucho fruto.

Señor, haz que la Iglesia regada con su sudor y su sangre llegue a su plena madurez. Gracias a ellos, otros pueden hoy recoger entre cantares lo que ellos sembraron con lágrimas. Que entre los hijos e hijas de este país surjan muchos que tomen el relevo, a fin de que sea glorificado tu nombre en esta tierra africana.

No permitas que estos precursores del Evangelio se nos borren de la memoria del corazón y de la plegaria. Esperamos que les hayas acogido en tu paraíso, perdonándoles las debilidades que hayan podido marcar su vida, como humanos que eran. Concédeles la recompensa de los servidores buenos y fieles. Que entren en la alegría de su Señor. Dales el descanso eterno y que tu luz brille sobre ellos por siempre. Amén.

Plegaria del Papa Juna Pablo II ante la tumba de los misioneros en el cementerio de makiso,  Kisangani, Zaire. 6 de mayo de 1980.

2 comentarios:

CHARO dijo...

Me da mucha pena la muerte de este sacerdote pero me da más todavía que sea noticia tan solo por la enfermedad y no por la labor tan humanitaria que ha hecho a lo largo de tantos años dando su vida por ayudar a los demás.Besicos

braveheart dijo...

La Iglesia da testimonio continuamente. Esta es una situación especialmente llamativa pero los misioneros entregan su vida en situaciones de extrema pobreza y riesgo todos los días. Descansen en paz

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).