miércoles, 13 de agosto de 2014

El fracaso de la verdadera compasión


Dice el juramento Hipocrático que el médico está llamado a sostener la vida y a curar el dolor, y jamás a dar muerte "ni siquiera movido por las apremiantes solicitudes de cualquiera".

Es lógico. Matar es un acto radicalmente contrario a la vocación médica. ¿Qué sucede en casos incurables donde la medicina no puede sanar? Por supuesto el paciente tiene derecho en conciencia a renunciar a tratamientos que sólo lograrían una prolongación penosa de su vida. Ahora bien, es importante entender que no es lo mismo permitir la muerte cuando ésta llega, que provocar la muerte antes de que llegue el fin natural de la vida.

Dicen los defensores de la eutanasia que llegada cierta situación de sufrimiento, ‘ayudar a morir’ es lo más humano que puede hacerse. Lo malo es que para ellos ‘ayudar a morir’ es matar. La eutanasia es el fracaso de la verdadera compasión.

1 comentario:

CHARO dijo...

Estoy de acuerdo en lo que dices, una cosa es que el paciente diga basta de seguir manteniéndome a costa de medicinas o aparatos y otra cosa muy distinta que acaben con la vida con métodos que se utilizan para matar.Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).