lunes, 17 de marzo de 2014

¡Ponte la coraza de San Patricio!


San Patricio tenía una especial habilidad para contactar con la gente y para enseñar. Observando un trébol, explicaba a sus alumnos el misterio de la Santísima Trinidad, mostrándoles que las tres pequeñas hojas del trébol son en realidad una única hoja, de la misma manera que, aunque el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, son tres Personas distintas en un solo Dios verdadero.

San Patricio, tan venerado por los irlandeses, nació en Escocia, aunque fue hecho esclavo y trasladado a Irlanda, donde huyó para acabar en un monasterio. Dice en su autobiografía: "Después que llegué a Irlanda estuve dedicado a cuidar ovejas y oraba muchas veces durante el día y el amor de Dios, su fe y su temor crecieron en mí y mi espíritu se conmovía hasta el punto que diariamente rezaba un centenar de veces y durante las noches casi lo mismo y permanecí en los bosques y las montañas; antes del amanecer la nieve, el hielo y la lluvia me llamaban a oración y no sufría ningún daño de ellos, ni padecía entonces pereza alguna porque mi espíritu ardía dentro de mí".

Una noche tuvo un sueño misterioso en el cual irlandeses cuyo trato había frecuentado le reclamaban diciendo: "Ven joven santo y mora de nuevo entre nosotros". Patricio interpretó este sueño como una invitación divina a que volviera a Irlanda, por lo que decidió ser sacerdote y prepararse para la vida misionera.

Años después, el Papa Celestino lo consagró obispo y lo envió a evangelizar a los irlandeses, un pueblo pagano pero culto, el único de los pueblos celtas que nunca llegó a ser dominado por el Imperio Romano.

Todos los años, me gusta recordar en este día la famosa "coraza" o "armadura" de San Patricio, que tantos han rezado a lo largo de los siglos:

Me envuelvo en el día de hoy y ato a mí
una fuerza poderosa:
la invocación de la Santísima Trinidad
...y las Tres Divinas Personas.
Me envuelvo en el día de hoy y ato a mí
la fuerza de Jesucristo,
Hijo de María siempre Virgen,
con su bautismo,
la fuerza de su crucifixión y sepulcro,
la fuerza de su Resurrección y Ascensión
la fuerza de su vuelta en la Segunda Venida
para hacer Justicia.

Me envuelvo en el día de hoy
y ato a mí la fuerza del amor de los Querubines,
la obediencia de los Angeles,
el servicio de los Arcángeles,
la esperanza de la resurrección para el premio,
las oraciones de los patriarcas,
las profecías de los profetas,
las palabras de los apóstoles,
la fe de los mártires,
la inocencia de las santas vírgenes y
las buenas obras de los confesores.

Me envuelvo en el día de hoy
y ato a mí el amor maternal
y la pureza virginal de María Santísima,
hija de Dios Padre,
Madre de Dios Hijo
y esposa de Dios Espíritu Santo.

Me levanto hoy
y ato a mí el poder del cielo,
la luz del sol,
el brillo de la luna y de todos los demás astros,
el esplendor del fuego,
la velocidad del rayo,
la rapidez y ligereza del viento,
la profundidad de los mares,
la estabilidad y firmeza de la tierra
y la solidez de la roca.

Me envuelvo en el día de hoy
y ato a mí la fuerza de Dios para orientarme.
El poder de Dios para sostenerme,
la sabiduría de Dios para guiarme,
el ojo de Dios para prevenirme,
el oído de Dios para escucharme,
la palabra de Dios para apoyarme,
la mano de Dios para defenderme,
el camino de Dios para recibir mis pasos,
el escudo de Dios para protegerme,
los ejércitos de Dios para darme seguridad
contra las trampas de los demonios,
contra las tentaciones de los vicios,
contra las inclinaciones de la naturaleza,
contra todos aquellos que desean el mal,
de lejos o de cerca,
estando yo solo o en la multitud.

Convoco en el día de hoy a todas
esas fuerzas poderosas,
que están entre mí y el maligno:
contra las encantaciones de los falsos profetas,
contra las leyes negras del paganismo,
contra las leyes falsas de los herejes,
contra la astucia de la idolatría,
contra los conjuros de brujas, brujos y magos,
contra la curiosidad que daña el cuerpo
y el alma del hombre.

Invoco a Jesucristo que me proteja
en el día de hoy contra el veneno, el incendio,
el ahogo, las heridas,
para que yo pueda alcanzar
abundancia en premio.

Cristo conmigo,
Cristo delante de mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo sobre mí,
Cristo bajo mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo alrededor de mí,
Cristo en la anchura,
Cristo en la longitud,
Cristo en altura,
Cristo en la profundidad de mi corazón,
Cristo en el corazón y la mente de todos los hombres que piensan en mí,
Cristo en la boca de todos los que hablan de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me escucha.

Me envuelvo en el día de hoy
en una fuerza poderosa:
la invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas,
la confesión de la Unidad del Creador del Universo.

Del Señor es la salvación,
De Cristo es la salvación,
Tu salvación, Señor, esté siempre con nosotros.

Amén

5 comentarios:

MariCarmen dijo...

Gracias por esta magnifica entrada, dedicada a San Patricio, no conocía esta oración y la encuentro bella envolvente.

Una muy feliz semana.

Teresa dijo...

Preciosa oración. ¡Un abrazo!

CHARO dijo...

Tengo una especial devoción por este santo y por eso tengo una hija con ese nombre, hoy en su día también le he mandado esta oración.Besicos

martina dijo...

Ma che bella preghiera! Cristo sia veramente il nostro scudo che ci protegge dal male. un grande abbraccio

soledad nostalgia . dijo...

Enverdad es una hermosa oracion .qjue nos a regalado. bedito sea Dios.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).