sábado, 15 de febrero de 2014

El espeluznante afán por 'dignificar' una matanza


En 1920 un jurista, Karl Binding, y un médico psiquiatra, Alfred Hoche, publicaron un libro titulado “La exoneración de la destrucción de la vida carente de valor”. En él, afirmaban que los enfermos y los discapacitados suponían una carga demasiado grande para una sociedad que pretendía mejorar, evolucionar y desarrollarse, y proponían su eliminación. Pretendían así ser un ejemplo de altruismo social, y se convirtieron en el paradigma de los líderes de la cultura de la muerte.
 
La conjura contra la vida que denunció Juan Pablo II se ha ido haciendo realidad en los últimos años, hasta llegar al punto en que hoy nos encontramos. Los políticos se atreven a votar leyes asesinas que acaban con el respeto que todo médico debe sentir por la vida frágil y sufriente. Leyes que, por cierto, se votan por mayoría, como si una mayoría pudiese convertir en bueno lo que es moralmente inaceptable.

Ese afán por ‘dignificar muertes’ es espeluznante. Agarrar a un niño enfermo y eliminarlo silenciosamente, como si su vida no tuviera valor, en lugar de acompañarlo en su sufrimiento, amarlo, atenderlo, consolarlo, apoyarlo, acogerlo… Pero claro, es mucho más fácil matarlo con una inyección como si fuera un perro.

Esta compasión que mata, este altruismo asesino, no es más que pura hipocresía que se lleva por delante al incómodo, al que interpela a nuestra conciencia. Tanta compasión, francamente, no hay quien se la crea.

9 comentarios:

releante dijo...

A mi me da pavor lo que se nos viene encima, porque tarde o temprano aquí vendrá también, aunque un pobre niño Belga u Holandés me importa como uno de aquí. Es espeluznante las noticias estas, como decidir que un niño de 12 años hay que eliminarlo, matarlo, asesinarlo, porque está enfermo... que esperanza quedará para los niños que decidan seguir con su vida y enfermos, quién va a desarrollar medicamentos si ya no hace falta, es más sencillo, barato y rápido matar a los enfermos.... simplemente rs seguir con la búsqueda de la súper raza, pura.... Una desgracia. Una oración y un abrazo

CHARO dijo...

Esto es horrible ahora resulta que vamos a temer a la enfermedad por partida doble y llegará al extremo de tenernos que ocultar cada vez que la enfermedad nos visite no vaya a ser que nos consideren un estorbo y nos quiten de en medio.Besicos

Sancho dijo...

Esto llegará a España mucho antes de lo que imaginamos porque así ha sucedido con otras atrocidades como el aborto. ¡En algunos casos hemos sido pioneros!

MariCarmen dijo...

Este mundo esta lleno de hipócritas, que la Virgen nos proteja!

Abrazos.

Cristina A dijo...

Responderán igual si se trata de sus propios hijos en esas trágicas circunstancias ...apuesto que no...y si se trata de su madre o su padre que sí desean vivir ...también decidirán por ellos....
Y Cristo que fue al sacrificio para salvarnos a todos por igual...nada han entendido en estos 2000 años ...nada
Abrazo
Cristina

Capuchino de Silos dijo...

No podemos entenderlo. ¡Es una horror!
Cuando hemos tenido que sacrificar a un perro hemos llorado su muerte y el acto del sacrificio.
Un abrazo

MJ dijo...

Un testimonio muy bonito :

http://uk.video.search.yahoo.com/search/video;_ylt=A7x9QXz0.ABTWRAAMQhLBQx.?p=Antonia+Cabrera&fr=mcafee&fr2=piv-web

Luis Delgado dijo...

Viva. Viva la vida. Amo a mis padres poque apostaron a mi vida y ahota soy padre de tres hernosos hijos. Dios oramos por los que no siguen tu amor.

Luis Delgado dijo...

Viva. Viva la vida. Amo a mis padres poque apostaron a mi vida y ahota soy padre de tres hernosos hijos. Dios oramos por los que no siguen tu amor.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).