miércoles, 29 de enero de 2014

Thomas Jefferson, la esclavitud y su herencia: el aborto


Thomas Jefferson fue el tercer Presidente de los Estados Unidos de América, y es considerado uno de los Padres Fundadores de la nación. Fue el principal autor de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776.

Sin duda, tiempos apasionantes en la historia de Norteamérica, pero también un periodo histórico lleno de sombras donde la esclavitud era una institución aceptada e incluso, a veces, considerada esencial para la economía.

El esclavo era tratado como una mercancía que el dueño podía vender, comprar, regalar o cambiar, sin que ni él ni su familia pudieran hacer nada, dado que la ley protegía a los propietarios. Naturalmente, todo ello se avalaba con una filosofía racista y eugenista.

Jefferson, considerado uno de los más grandes Presidentes de Estados Unidos, tuvo esclavos toda su vida, en total más de seiscientos. Para pagar sus deudas y apoyar su vida lujosa, él mismo vendió a muchos de sus esclavos, a veces a través de un testaferro. Su actitud hacia ellos era paternalista. Afirmaba que no había que maltratarlos, sino cuidarlos, ya que ellos no podían hacerlo por sí mismos. Pretendía que los propietarios fueran amables con los esclavos, pero nunca luchó por su libertad, y los utilizó como moneda de cambio o mercancía que se podía comprar o vender. En resumen, una actitud de buenismo que recuerda a la mantenida actualmente por tantos políticos que defienden la eutanasia o el aborto eugenésico, terapéutico o por causa de violación, donde un falso altruismo y un mentiroso interés por la mujer y el niño les lleva a proponer actos absolutamente injustos.

La conocida sentencia Dred Scott del Tribunal Supremo de los Estados Unidos afirmaba (en 1857) que aun cuando tenía un corazón y un cerebro, y biológicamente podía ser considerado humano, un esclavo no era una "persona" ante la ley. El mismo Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaró en 1973 que aunque posea un corazón y un cerebro, y biológicamente se le considere humano, el niño no nacido no es "persona". El paralelismo entre las dos sentencias espanta. El mundo ha llegado a la conclusión de que la esclavitud es una lacra y una terrible injusticia, sin embargo, aún defiende la esclavitud del no nacido, considerado un objeto, incluso una mercancía con cuyo tráfico muchos se lucran en la sociedad moderna.

Un hombre de la raza negra sólo tenía personalidad jurídica al ser libertado; en otro caso, no poseía derechos ante la ley. Exactamente lo mismo se dice hoy del no nacido. Por eso, aunque en algunas legislaciones (por ejemplo la española) se le tiene por nacido para aquello que le sea favorable, esto no impide que, al mismo tiempo, la ley permita su eliminación.

Thomas Jefferson consideraba la esclavitud como una institución humanitaria, gracias a la cual sobrevivían personas de raza negra que, en su opinión, eran débiles mentales, incapaces de valerse por sí mismos, necesitados de la ayuda de los blancos. Este argumento degradante e hipócrita no le impedía usar a sus esclavos como mercancía, venderlos, comprarlos, y decidir sobre sus vidas. También los abortistas piensan que el aborto es una práctica humanitaria gracias a la cual a los niños enfermos, no deseados o planeados se les asiste quitándoles la vida. La historia se repite.

6 comentarios:

Sancho dijo...

Las feministas radicales que piden a gritos el aborto libre están equivocadas, pero los políticos que "defienden la vida" y aceptan el aborto en ciertos supuestos por compasión, son iguales que los buenos hacendados que abogaban por ser buenos con sus esclavos mientras los usaban como mercancía. ¡Qué hipócritas!

Ricardo dijo...

Muy interesante este análisis. Todo se repite bajo el sol.

Un abrazo y ánimo siempre con este blog!!!

Julián dijo...

Os dejo este enlace que habla de la esclavitud del siglo XXI, donde las mujeres son utilizadas como úteros de alquiler y los niños son usados como mercancía:

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=33641

eligelavida dijo...

Ricardo, cuánto tiempo! Gracias por tu comentario y por los ánimos! Un abrazo!

CHARO dijo...

Una muy buena comparación.Besicos

Salvador Pérez Alayón dijo...

Y siempre será así, elige, mientras el hombre no cambie su corazón de piedra por uno de carne.

Si siempre haces lo mismo, no esperes resultados diferentes. Seguirá ocurriendo lo mismos mientras el hombre siga de espaldas a Dios. Habrán esclavos y abortos, aunque hoy los esclavos se disfracen con una aparente libertad.

Un fuerte abrazo en Xto. Jesús.

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