domingo, 5 de enero de 2014

Los Reyes Magos, hombres de corazón inquieto que buscaron la Verdad

 
La Epifanía es una fiesta de la luz. «¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!» (Is 60,1).
Sí, ha venido al mundo aquel que es la luz verdadera, aquel que hace que los hombres sean luz. Él nos da el poder de ser hijos de Dios.

Los Magos de Oriente van delante. Inauguran el camino de los pueblos hacia Cristo. Eran hombres de ciencia, pero no solo en el sentido de que querían saber muchas cosas: querían algo más. Querían saber cuál es la importancia de ser hombre. Eran personas con un corazón inquieto, que no se conformaban con lo que es aparente o habitual. Eran hombres en busca de la promesa, en busca de Dios. Lo que les importaba era la verdad misma, no la opinión de los hombres.
El corazón inquieto (...) es el corazón que no se conforma en definitiva con nada que no sea Dios, convirtiéndose así en un corazón que ama. Dios nos aguarda. Nos busca. ¡Tampoco él descansa hasta dar con nosotros!

Los Magos siguieron la estrella. La gran estrella, la verdadera Supernova que nos guía es el mismo Cristo.
(Extracto de la homilía del Papa Benedicto XVI el 6 de enero de 2012).

En la imagen, La adoración de los Magos, de Luca di Tommè (siglo XIV). Se encuentra en el Museo Thyssen de Madrid.

4 comentarios:

MariCarmen dijo...

Feliz día de Reyes y que los niños sean educados, los adolescentes sean bien guiados y los adultos amemos y apreciemos la vida!

Un abrazo.

Belen dijo...

Felices Reyes!!

Un cariñoso saludo :)

Teresa dijo...

Felices Reyes Magos!

Salvador Pérez Alayón dijo...

Esa es la actitud que no puede faltar en ningún creyente. Diría que creyente es aquel que busca la Verdad, y la Verdad nace en Belén.

Y el que busca encuentra, nos dice el Señor. Así los Magos buscaron y encontraron.

Ahora, ¿buscamos nosotros? ¿O simplemente nos conformamos con lo que tenemos, vivimos y sabemos?

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).