viernes, 24 de enero de 2014

¡Habla tú en su nombre!


El embrión no tiene voz ni voto. Políticamente es irrelevante.

«Nosotros defendemos los derechos de la mujer», exclaman los que se lucran del negocio abortista. «Nosotras parimos, nosotras decidimos», gritan las mujeres. 

En principio, decía Miguel Delibes, ésta podría parecer una reclamación incontestable y así lo sería si lo parido fuese algo inanimado. Sin embargo, el embrión no es un algo, sino un alguien. Alguien mudo que necesita que los demás hablemos en su nombre. 

5 comentarios:

xtobefree dijo...

Buenos días Eligelavida. Creo que cada vez está más claro que es Alguien y por ello, los discursos de la muerte procuran esquivarlo y no citarlo. En el fondo es un reconocimiento implícito de incoherencia injusta porque ningún derecho, ni el de la madre ni el del hijo son contradictorios ni se solapan ni chocan, sino que en jarárquica armonía se integran y defienden con cualquier acto justo.Un abrazo.

Armando dijo...

Hola Eligelavida. En primer lugar, gracias por acercarte a mi bitácora.
Coincido plenamente contigo en lo que expones, sólo añadiendo que, la vida también está en la madre de ese embrión, y que por lo tanto, si por gracia otorgas vida, que no asesine el don más preciado que posee la mujer.
¿Dónde está mi libertad , mi plena y absoluta libertad, para masacrar la libertad del hijo que viene en camino?
Un abrazo y buen fin de semana.

gosspi dijo...

Estamos en tiempos de herodes Elige!!! y si, la de millones de victimas incentes que siguen Alabando a Dios en su martirio y dándonos un testimonio en el silencio de que Dios existe!! Sigamos defendiendolos y denunciando estos crimenes diabólicos.

PEPE LASALA dijo...

Es algo con lo que no puedo, y es que están tan indefensos que resulta horrible. Me da muchísima pena. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana.

CHARO dijo...

Me gusta mucho lo que dijo Miguel Delibes y lo reduzco a: "el embrión es alguien no algo". Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).