viernes, 31 de enero de 2014

El aborto, una amenaza


El aborto «es una enorme amenaza contra la vida: no sólo la de cada individuo, sino también la de toda la civilización. Estamos ante lo que puede definirse como una estructura de pecado contra la vida humana aún no nacida» (Juan Pablo II).

5 comentarios:

gosspi dijo...

Has dado en el clavo con esta entrada Elige...tanta gente piensa que solo se reduce a la victima y a la madre....y es que nos toca a Todos!!!
Esta Amenaza solo me ayuda a no dejar de cuidar y custodiar la fe que cada dia pido como una Gracia y guardo las cosas que no entiendo en el Corazón..como hacia nuestra Madre.

CHARO dijo...

Una amenaza para nuestra civilización producida por seres civilizados.......totalmente inexplicable e incoherente.Besicos

PEPE LASALA dijo...

Me da mucha pena, porque están muy indefensos, hay que luchar por la vida. Un abrazo enorme y gracias por este gran mensaje que lanzas.

José Ramón dijo...

Eligelavida Hemos de trascender como seres humanos, y responder más reflexivos y más respetuosos con todo lo que nos rodea el que mata jamás conoció el AMOR gracias por participar en uno de mis blogs Saludos

http://creatividadeimaginacinfotosdejosramn.blogspot.com.es/

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Hola amiga, tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas contra esta aberración y concienciar a las madres que tengan a sus hijos, nos apoye o no el gobierno.
La ley divina, debe de estar dentro de cada uno de nosotras y no dejarnos embaucar por esas falsas libertades.
Gracias
Un abrazo

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).