jueves, 2 de enero de 2014

Cuando el cura es un lobo rapaz vestido de oveja

 
¿Cuándo, con qué condiciones y limitaciones es responsable, justa y justificada la decisión autónoma de la mujer que opta por acoger la vida naciente o que se encuentra en la situación de tener que decidir la interrupción del proceso de su gestación?
Esta pregunta maquiavélica se la hace Juan Masiá, un sacerdote jesuita, lobo disfrazado con piel de cordero, en un artículo titulado No es lo mismo aborto que interrupción de gestación, en el que hace apología del aborto e insta a las mujeres a actuar con responsabilidad e interrumpir su embarazo en las primeras fases el proceso de gestación en casos de malformaciones graves.

¿Es católico este cura? Resulta difícil de creer. A lo mejor es tan católico como lo era Enrique VIII, del que Chesterton dice que era católico en todo excepto en que no era católico. Puede ser que este sacerdote haya sido ordenado, pero no acepta la doctrina de la Iglesia en un tema tan importante como el No matarás, y aconseja la muerte de los no nacidos cuando sufren alguna enfermedad. Me da asco este altruismo de pacotilla sobre todo cuando viene de un sacerdote que olvida las palabras de Jesús: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25,40). En lugar de ejercer su sacerdocio se dedica a defender el "derecho a no nacer" de los que sufren problemas congénitos y en nombre de la responsabilidad aconseja descuartizarlos.
Bajo la apariencia de abuelito inocente se esconde un depredador con piel de cordero, un filósofo obsesionado con la muerte. En otras ocasiones ha salido Masiá a la palestra para defender la fecundación in vitro y la eutanasia, afirmando que si en un parlamento democrático se aprueban estas prácticas, los políticos católicos deben aceptar lo que decida la mayoría. Ya veis, para este cura no es Dios el dueño de la vida y de la muerte, sino "la mayoría".

No olvidemos que el lobo del cuento se vestía con la piel de un cordero para engañar a las incautas ovejas. Nuestra obligación es protegernos de ellos: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" (Mt 7,15).

4 comentarios:

Gonzalo dijo...

Es gravísimo que la iglesia no le calle la boca de una vez. Y una deshonra para la Compañía de Jesús que tantos santos ha dado.

Anónimo dijo...

Es una pena el daño enorme que hacen estos pastores..

Unsaludo

Carmen

Sancho dijo...

Si un sacerdote afirma por escrito una cosa semejante y no recibe una mínima corrección que le obligue a rectificar las posibilidades de que los fieles comprendan la maldad del aborto son nulas.

CHARO dijo...

Pues no entiendo que un sacerdote pueda hablar así y que su obispo no le llame la atención y le obligue a rectificar.Besicos

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