domingo, 31 de marzo de 2013

La invitación del Papa


He aquí la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejémonos amar por Jesús, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz.
MENSAJE URBI ET ORBI DEL SANTO PADRE FRANCISCO- Pascua 2013

sábado, 30 de marzo de 2013

¡Iglesias abiertas!

 
Alfonso de Ratisbone era un joven abogado y banquero judío. Tenía que realizar un viaje de Malta a Nápoles cuando por "error" recaló en Roma. Un amigo tenía que ultimar los preparativos para un funeral en Sant' Andrea delle Fratte. Alfonso, por no esperar en el carruaje (era 1842) entró en la iglesia. La Virgen hizo lo demás. A los pocos días se bautizó y, un tiempo después, se hizo sacerdote.
André Frossard, periodista ateo y comunista, habiendo entrado a las cinco y diez de la tarde en una capilla del Barrio Latino en busca de un amigo, salió a las cinco y cuarto en compañía de una amistad que no era de la tierra. Así lo relata él mismo en su autobiografía "Dios existe, Yo me lo encontré".

También Edith Stein, judía de nacimiento, agnóstica de convicción, cuenta en "Estrellas amarillas" como, recorriendo junto a una amiga el casco viejo de Francfurt, entraron unos minutos a visitar la catedral. Llegó una señora con su cesto del mercado y se arrodilló en un banco para hacer una breve oración. "Esto era para mí algo totalmente nuevo – dice Edith. - En las sinagogas y en las iglesias protestantes en las que yo había estado, se iba solamente para los oficios religiosos. Pero aquí llegaba cualquiera en medio de los trabajos diarios a la iglesia vacía como para un diálogo confidencial con el Señor. Es algo que no he podido olvidar". Edith se convirtió y es hoy santa Teresa Benedicta de la Cruz.
El Papa Francisco, durante una comida informal con un grupo de sacerdotes romanos, ha pedido que los templos estén abiertos y la luz del confesionario encendida. Me consta que ese es también el ruego de muchos católicos en las grandes ciudades.

Hay iglesias en Madrid que cierran a las 13’00h y abren de nuevo por las tardes… ¡a las 18’00h!! No son las menos. De hecho, la mayor parte de las iglesias en nuestras ciudades tienen un horario parecido.
Entre la una y las seis de la tarde pasan cinco maravillosas horas en las que las madres que tienen hijos en el colegio, los obreros que paran para comer o los funcionarios y los oficinistas que salen para el almuerzo, tienen un rato libre. Muchos querrían hacer unos minutos de oración, o entrar simplemente a saludar al Señor en el sagrario o, por qué no, confesarse. Pero se encuentran con las iglesias cerradas. Comprendo que no siempre hay alguien para atender el templo y, por motivos de seguridad, los sacerdotes cierran cuando no están; pero ¿hace falta cerrar cinco horas a mediodía?

A las seis de la tarde ya están los niños en casa y hay que atenderlos. Los deberes, las cenas, los baños... Si trabajas, estás deseando volver a tu hogar y ver a tu familia. Los niños están para que los cuiden sus padres. Ese es el momento de estar. Si hay personas ancianas o enfermas en casa, ese es probablemente el instante en que no puedes salir. El abuelo o la abuela pueden venir un rato a sustituirte a la hora de la siesta, pero no en el momento de mayor trabajo.
Que nadie me diga lo evidente: que no es necesario entrar en una iglesia para rezar. Todos sabemos que son muchos los que han entrado en un templo y el contacto con un sacerdote disponible para confesarse o simplemente para hablar, ha cambiado sus vidas. Por no mencionar a André Frossard, o a Alfonso Ratisbone, o a la misma Edith Stein, que  tuvieron maravillosas conversiones gracias a que encontraron al Señor esperándoles con las puertas abiertas.

viernes, 29 de marzo de 2013

"Ecce lignum crucis, in quo salus mundi pependit"

 
Señor Jesucristo, en la hora de tu muerte se oscureció el sol. Constantemente estás siendo clavado en la cruz. En este momento histórico vivimos en la oscuridad de Dios. Por el gran sufrimiento, y por la maldad de los hombres, el rostro de Dios, tu rostro, aparece difuminado, irreconocible. Pero en la cruz te has hecho reconocer. Porque eres el que sufre y el que ama, eres el que ha sido ensalzado. Precisamente desde allí has triunfado. En esta hora de oscuridad y turbación, ayúdanos a reconocer tu rostro. A creer en ti y a seguirte en el momento de la necesidad y de las tinieblas. Muéstrate de nuevo al mundo en esta hora. Haz que se manifieste tu salvación.

(Oración de Joseph Ratzinger, Vía crucis Viernes Santo 2005)

miércoles, 27 de marzo de 2013

Yo no invertiría nunca en este brebaje

 
Sabía que el café de Starbucks era una porquería, pero no sabía que esta empresa se dedica a promover el homosexualismo político.
El presidente de Starbucks, Howard Schultz, ha reprendido a uno de sus accionistas por no apoyar el llamado 'matrimonio gay'. Literalmente le ha dicho que si no le gusta, que invierta en otro sitio. Me parece bien. Yo no invertiría nunca en ese brebaje.

martes, 26 de marzo de 2013

La felicidad empieza cuando nos enseñan a guardar silencio

 
Pienso que hoy en día los padres, en su deseo de hacer felices a sus hijos, los empujan al disfrute exagerado e irracional de cualquier situación y atienden a sus exigencias con presteza, como si esa fuera la clave para evitar el sufrimiento. Y digo irracional con toda intención. No hay más que mirar a los niños que, según salen del colegio, toman un bocadillo en el coche y ya están en el gimnasio haciendo judo los lunes, piscina los martes, música los miércoles e idiomas los jueves. Los viernes, es ‘sagrada’ la visita a casa de un amigo, donde muchas veces acaban pernoctando.
Los niños son dispersos porque se les educa como seres dispersos, siempre en movimiento, siempre con la música en la oreja o la conversación en los labios. Se impacientan  rápidamente porque nadie les ha enseñado el arte de esperar. Si el viaje es largo, cada uno ve una película en su pantalla particular. Necesitan llenar los sentidos porque nadie les ha dicho la felicidad que se encuentra en el silencio interior. La culpa es de los adultos, que hemos olvidado que el silencio también es parte de la música.

Pienso que no hay que animar en los niños el exceso de ruido, las actividades desenfrenadas, la prisa. Por el contrario, qué maravilla poder saborear con calma una conversación, una comida, un concierto, o cualquier otro quehacer. Probablemente la felicidad empieza cuando nos enseñan a guardar silencio.

La burla de Cristo y su infinita paciencia


Ayer, el Papa Francisco nos invitaba a los católicos a meditar sobre la infinita paciencia que Dios tiene con nosotros. Con ese propósito os traigo el siguiente texto:

"Nos hace mucho bien contemplar la Pasión de Cristo (...). En ocasiones nos imaginamos a nosotros mismos presentes entre los espectadores que fueron testigos de esos momentos.
Ocupamos un lugar entre los Apóstoles durante la Última Cena, cuando nuestro Señor les lavó los pies y les hablaba con aquella ternura infinita, en el momento supremo de la institución de la Sagrada Eucaristía…; uno más entre los tres que se durmieron en Getsemaní, cuando el Señor más esperaba que le acompañásemos en su infinita soledad…; uno entre los que presenciaron el prendimiento; uno entre los que oyeron decir a Pedro, con juramento, que no conocía a Jesús; uno que oyó a los falsos testigos en aquel simulacro de juicio, y vio al sumo sacerdote rasgarse las vestiduras ante las palabras de Jesús; uno entre la turba que pedía a gritos su muerte y que le contemplaba levantado en la Cruz en el Calvario.
Nos colocamos entre los espectadores y vemos el rostro deformado pero noble de Jesús, su infinita paciencia…"

Contemplar la Pasión, de Francisco Fernández Carvajal
En la imagen, La burla de Cristo, de Annibale Carracci

lunes, 25 de marzo de 2013

La conjura contra la vida


Hoy se celebra el Día Internacional de la Vida y del Niño por nacer. Se trata de una jornada que nos invita a reflexionar sobre la problemática que plantea la extensión de la Cultura de la muerte. La humanidad, decía Juan Pablo II, "nos ofrece un espectáculo verdaderamente alarmante, si consideramos no sólo los diversos ámbitos en los que se producen los atentados contra la vida, sino también su singular proporción numérica, junto con el múltiple y poderoso apoyo que reciben de una vasta opinión pública, de un frecuente reconocimiento legal y de la implicación de una parte del personal sanitario".
Es cierto. No se trata sólo de que en nuestros países exista una legislación abortista. Más grave aún que eso, es el hecho de que esta legislación es aceptada expresa o tácitamente por la mayoría de la población, que consiente u otorga con un silencio culpable que prácticas como el aborto, la eutanasia, la fecundación artificial y la esterilización, se lleven a cabo con total impunidad y el apoyo de los medios y de la opinión pública.

Se están haciendo muchas cosas para cambiar esta situación. Hoy mismo hay concentraciones en favor de la vida programadas en muchos países. Manifestarse y exigir es muy loable pero insuficiente, si tenemos en cuenta que nos enfrentamos a una auténtica conjura contra la vida que presenta el aborto como un logro social.
Y dentro de esta conjura contra la vida nos encontramos a los políticos que legislan leyes contrarias a la vida y a la dignidad del ser humano, médicos que desdicen de su noble profesión realizando prácticas como el aborto o la fertilización in vitro, periodistas que promueven la cultura de la muerte desde sus medios de comunicación, y ciudadanos que votan partidos políticos abortistas y después callan.

En las redes sociales veo los esfuerzos impagables de argentinos, mejicanos, colombianos, norteamericanos, etc. que luchan sin tregua contra la lacra del aborto. Demos el siguiente paso: el de negar nuestro voto a aquellos políticos que apoyen leyes contrarias a la vida.
Manifestaciones que tendrán lugar hoy en España.

domingo, 24 de marzo de 2013

Santo evangelio según san Lucas


Lectura del santo evangelio según san Lucas 22,14-23,56

 C. Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:
+ - «He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios.»
C. Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo:

+ - «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.»
C. Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:

+ - «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.»
C. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo:

+ - «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.» «Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero, ¡ay de ése que lo entrega!»
C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso. Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:

+ - «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve. Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.»

C. Y añadió:
+ - «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.»

C. Él le contesto:
S. -«Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.»

C. Jesús le replicó:
+ - «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.»

C. Y dijo a todos:
+ - «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?»

C. Contestaron:
S. - «Nada.»

C. Él añadió:
+ - «Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: Fue contado con los malhechores." Lo que se refiere a mí toca a su fin.»

C. Ellos dijeron:
S. - «Señor, aquí hay dos espadas.»

C. Él les contesto:
+ - «Basta.»

C. Y salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:
+ - «Orad, para no caer en la tentación.»

C. Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo:
+ - «Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»

C. Y se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:
+ - «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación.»

C. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús. Jesús le dijo:
+ - «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?»

C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:
S. - «Señor, ¿herimos con la espada?»

C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino, diciendo:
+ - «Dejadlo, basta.»

C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:
+ - «¿Habéis salido con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.»

C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos. Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:
S. - «También éste estaba con él.»

C. Pero él lo negó, diciendo:
S. - «No lo conozco, mujer.»

C. Poco después lo vio otro y le dijo:
S. - «Tú también eres uno de ellos.»

C. Pedro replicó:
S. - «Hombre, no lo soy.»

C. Pasada cosa de una hora, otro insistía:
S. - «Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.»

C. Pedro contestó:
S. - «Hombre, no sé de qué me hablas.»

C. Y, estaba todavía hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, dándole golpes. Y, tapándole la cara, le preguntaban:

S. - «Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?»
C. Y proferían contra él otros muchos insultos.

Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:
S. - «Si tú eres el Mesías, dínoslo.»

C. Él les contesto:
+ - «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder. Desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso.»

C. Dijeron todos:
S. - «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?»

C. Él les contestó:
+ - «Vosotros lo decís, yo lo soy.»

C. Ellos dijeron:
S. - «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.»

C. Se levantó toda la asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato. Y se pusieron a acusarlo, diciendo:
S. - «Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.»

C. Pilato preguntó a Jesús:
S. - «¿Eres tú el rey de los judíos?»

C. Él le contestó:
+ - «Tú lo dices.»

C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
S. - «No encuentro ninguna culpa en este hombre.»

C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo:
S. - «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.»

C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.
Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.

Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato.
Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.

Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:
S. - «Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.»

C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo:
S. - «¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.»

C. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio. Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:
S. - «¡Crucifícalo, crucifícalo!»

C. Él les dijo por tercera vez:
S. - «Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.»

C. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío.
Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

+ - «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: "Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado." Entonces empezarán a decirles a los montes: "Desplomaos sobre nosotros", y a las colinas: "Sepultadnos"; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasara con el seco?»
C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Jesús decía:
+ - «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»

C. Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte. El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo:
S - «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»

C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
S. - «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»

C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.» Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
S. - «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»

C. Pero el otro le increpaba:
S. - «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»

C. Y decía:
S. - «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»

C. Jesús le respondió:
+ - «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

C. Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
+ - «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.»

C. Y, dicho esto, expiró.
(Todos se arrodillan, y se hace una pausa)

C. El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo:
S. - «Realmente, este hombre era justo.»

C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.

Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía.
Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta, prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

Palabra del Señor.

Ejercer la caridad

 
Desde que comenzó su Pontificado, el Papa Francisco está haciendo continuas  llamadas a los católicos a ejercitar la caridad. De hecho pidió a sus compatriotas que en lugar de viajar a Roma para asistir a la ceremonia de inicio de su Pontificado, utilizaran ese dinero en atender a los pobres. Y es que la caridad es parte fundamental de la misión de la Iglesia y todos los fieles tienen el deber de implicarse para vivir el mandamiento nuevo que Cristo nos dejó, «brindando al hombre contemporáneo no sólo sustento material, sino también sosiego y cuidado del alma» (Deus caritas est).
Juan Pablo II, dirigiéndose a las Hijas de la Caridad, las animaba a tener «la audacia de sus fundadores para que la Iglesia esté cada vez más presente en el mundo de los pobres y los pobres estén verdaderamente en la Iglesia».
Hay quien piensa que la caridad consiste en darle una moneda al que pide en una esquina. Y es verdad, pero siempre que ese dar esté movido por algo mucho más grande. Benedicto XVI nos recordaba que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva... Y puesto que es Dios quien nos ha amado primero, ahora el amor ya no es sólo un mandamiento, sino la respuesta al don del amor» (Deus caritas est).
Hace unos días vi un vídeo en el que el Papa Francisco, siendo Cardenal, explicaba que la Iglesia, cuando ejerce la caridad, no es una ONG. Muchas veces caemos en el error de confundir la caridad con la solidaridad o la ayuda humanitaria. Pero en la caridad lo prioritario es la relación con Dios, que nos lleva a dar y compartir con los demás aquello que hemos recibido.
El Papa Francisco nos ha pedido que seamos ‘guardianes del otro’. Sus palabras recuerdan a las de Juan Pablo II en la Evangelium Vitae: «Cada hombre es guardián de su hermano, porque Dios confía el hombre al hombre».

sábado, 23 de marzo de 2013

Francisco y Benedicto: un encuentro histórico


Encuentro histórico y sin precedentes entre el Papa Francisco y el Papa emérito Benedicto XVI.

Edificar la paz


En las crueles guerras que organizan los mayores, los niños son utilizados con muchísima frecuencia como informantes, combatientes, vigilantes, porteadores  y escudos humanos. Es parte de la gran tragedia de la violencia que engendra odios, empobrece a las naciones y destruye a las personas.
El Papa Francisco, en la audiencia  concedida al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, invitó a cada uno de los países allí representados a caminar un camino basado en la lucha contra la pobreza, tanto material como espiritual, y la construcción de puentes entre unos países y otros; en resumen, instó a todos a edificar la paz.

viernes, 22 de marzo de 2013

La única muerte que queremos es la de los partidos abortistas


La Asociación Cruz de San Andrés, la Coordinadora por la Vida y Veladas 25V han emitido una nota de prensa en la que denuncian que el Partido Popular, tras un año y tres meses gobernando, no solo no han derogado la Ley del aborto sino que no han tocado ni una coma de la nueva ley aprobada bajo el gobierno de Zapatero, conocida como ley Aído.
Estas tres plataformas han organizado, para el próximo 25 de marzo, Día Internacional de la Vida y del Niño por nacer, a las 8 de la tarde, diversas concentraciones en toda España.

En el enlace siguiente encontraréis toda la información: Cruz de san Andrés

Interrumpidas por la fumata blanca


La fumata blanca me pilló en casa y viví el momento junto a una de mis hijas que, al tiempo que veía la televisión, no paraba de twitear y enviar y recibir mensajes por WhatsApp.
Os traigo este divertido vídeo para que veáis cómo vivieron ese momento las Hermanas Dominicas de María Madre de la Eucaristía, que fueron interrumpidas por la fumata blanca mientras grababan un disco en la capilla. ¡No os lo perdáis!


jueves, 21 de marzo de 2013

Día mundial del Síndrome de Down: "la discapacidad no está reñida con la felicidad"



Hoy se celebra el día mundial del Síndrome de Down. La fecha no es casual, ya que el día de hoy 21-3 nos recuerda la triplicación del cromosoma 21. En la mayoría de los casos, el síndrome de Down ocurre cuando hay una copia extra del cromosoma 21. Esta forma de síndrome de Down se denomina trisomía 21. El cromosoma extra causa problemas con la forma en que se desarrolla el cuerpo y el cerebro.
Por desgracia esta fecha está pasando en España de forma casi desapercibida y pocos medios se han hecho eco de ella.
'Down España' ha declarado que lo que se pretende con la campaña organizada para este día es tener un reconocimiento con las personas con Síndrome de Down y destacar lo que éstas aportan a la familia, al entorno y a la sociedad en general, con valores como la constancia, el afán de superación, el entusiasmo por las pequeñas cosas, la generosidad, la naturalidad, la importancia de vivir en el presente.

El centro de la campaña es un spot publicitario, 'El regalo de Sofía', que muestra el testimonio de los padres de una niña con Síndrome de Down, quienes defienden que "la discapacidad no está reñida en absoluto con la felicidad".


Muchos quieren apropiarse de los gestos y las palabras del Papa


Jaffa (en latín Japho o Joppe) es una ciudad cercana a Tel Aviv que, según una vieja leyenda, fue fundada por Jafet, uno de los hijos de Noé, cuarenta años después del diluvio universal.
Aparece mencionada en los Hechos de los Apóstoles porque recibió la visita del primer Papa, Pedro, que resucitó allí a Tabita, una mujer cristiana. Cuenta el autor de los Hechos de los Apóstoles que Pedro se hallaba en Lida, donde curó a Eneas, un hombre que llevaba ocho años paralítico, sin poder moverse de una camilla en la que estaba tumbado. Los cristianos de Jaffa, al saber que Pedro se hallaba tan cerca (Lida y Jaffa distan unos veinte kilómetros) le enviaron dos hombres para que le rogaran: "No tardes en venir hasta nosotros".

Esa fue, durante unos días, la oración de la Iglesia: "Señor, que Pedro no tarde en venir hasta nosotros".  Y llegó el Papa Francisco. Esta semana estoy oyendo en la radio y en la televisión auténticas barbaridades acerca de la Iglesia, el Papa, la infalibilidad, las crisis de los abusos, el Vatileaks, el pasado de nuestro Papa... Hace unos días escuché a un tertuliano de RNE 1 decir que la misa es una representación de la última cena. Parece que ni los periodistas especializados en información religiosa están muy informados. Entre opiniones partidistas y avisos apocalípticos, se están llenando muchas páginas en los periódicos y los blogs.
Ante esto, sólo se me ocurre repetir lo que dijo el Papa Benedicto XVI en su última Audiencia General: "el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa suave, días en los que la pesca ha sido abundante; ha habido también momentos en los que las aguas se agitaban y el viento era contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir. Pero siempre supe que en esa barca estaba el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya. Y el Señor no deja que se hunda".

Por otro lado, hay que decir que en estos días también he experimentado el amor de los católicos a la Iglesia. He podido palparlo en la discreción con que muchos hablan de la renuncia del Papa Benedicto, el cariño hacia él, que permanece aunque no siempre se entienda el acto de renuncia, la oración de muchos por la Iglesia, la unión en la Eucaristía, el respeto y la serenidad con la que unos y otros, a pesar de la influencia y las presiones de los medios, hablan de este momento, que no deja de ser un tiempo histórico lleno de circunstancias insólitas, y el amor y apoyo que está recibiendo el Papa Francisco por parte de los católicos.  
Aunque muchos medios pretenden ‘apropiarse’ del Sumo Pontífice y de sus gestos y palabras para promover sus propias ideologías, los católicos hemos reaccionado con amor filial y aceptamos y queremos a nuestro Papa, como quisimos y apoyamos a Juan Pablo II y a Benedicto XVI. Cada uno dejó su impronta, actuó según le inspiraba el Espíritu, cada cual con su personalidad y carácter, pero todos por el bien de la Iglesia y atentos a cumplir la voluntad de Dios.

miércoles, 20 de marzo de 2013

La ciencia al servicio de la persona


La vida es siempre un bien. Creo que cualquier persona que se plantee esta cuestión llegará a la misma conclusión. Creyentes o no creyentes, todos sabemos que la vida es el bien supremo del que proceden los demás bienes. ¿Vale más la vida de un hombre rico que la de un hombre pobre? ¿O es más valiosa la vida de una persona sana que la de una persona enferma? ¿O es más digna la existencia de un joven que la de un anciano? Si pensamos que sí, que la vida de un joven sano y rico es más digna y valiosa que la de un anciano pobre y enfermo, entonces nos equivocamos. Pero si aceptamos que toda persona es digna de ser amada y tiene derecho a vivir más allá de consideraciones  como la inteligencia, la salud, la riqueza o la belleza, entonces somos justos.
Desde mediados del siglo pasado hasta nuestros días, ha habido en el mundo más avances científicos y tecnológicos que desde comienzos de la humanidad hasta mediados del siglo XX. Estos avances se han producido en todos las ciencias, pero son especialmente visibles en el campo de la medicina, la genética, la biología y en el estudio de todo lo que atañe a la vida humana, desde su origen hasta su muerte. Ha sido preciso desarrollar una ciencia nueva, la bioética, que no es una ciencia técnica, sino moral, porque los descubrimientos científicos y el desarrollo de la técnica han sido tan grandes, que se plantean muchas cuestiones novedosas en torno al ser humano.

Lo primero que debemos preguntarnos es si todo lo que hoy resulta técnicamente posible es lícito desde un punto de vista moral. La ciencia busca evidentemente la verdad y la eficiencia, pero ésta ha derivado en utilitarismo, lo que ha hecho que la vida humana sea muchas veces despreciada cuando no es perfecta. Existen hoy unos criterios de auténtica discriminación basados en el desarrollo biológico, psíquico, cultural o en el estado de salud (Instrucción Dignitas personae).
Muchas técnicas ‘posibles’ son éticamente inmorales, como la esterilización buscada como medio para evitar la concepción, las técnicas de fecundación artificial, la manipulación de embriones, el aborto, las experiencias médicas cuando no tienen como fin el bien del enfermo y la eutanasia. La ciencia es un bien, pero debe estar al servicio de la persona, y no al contrario.

martes, 19 de marzo de 2013

«No recuerdo haberle suplicado cosa que haya dejado de hacer»


«Y tomé por abogado y señor al glorioso San José y encomendéme mucho a él.
Vi claro que así de esta necesidad como de otras mayores de honra y pérdida de alma este padre y señor mío me sacó con más bien que yo le sabía pedir.

No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer.
Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra que como tenía el nombre de padre, siendo custodio, le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide».

Santa Teresa de Jesús.

Custodiar la belleza de la creación


La vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón.

(Palabras del Santo Padre Francisco en la homilía de la Santa Misa en el solemne inicio del Ministerio Petrino).

lunes, 18 de marzo de 2013

Cantar en misa


Me gusta cantar en misa, y no me gusta nada cuando ponen música de lata, esos discos de los años setenta con canciones que parecen todas cantadas por la misma voz; mejor dicho, por las mismas voces, una masculina y otra femenina, que se repiten incansables. Son como el tom tom, que te da dos opciones enlatadas con una voz de hombre y otra de mujer que te dicen con la misma entonación: ‘gire a la derecha, en la siguiente entrada gire a la derecha, gire a la derecha cuando pueda’. Yo me pierdo. Y en misa me pasa lo mismo, oigo la voz de turno… y me pierdo.
Sé que es difícil que la gente cante. Por alguna extraña razón, en misa nos volvemos tímidos. Alguien pide un lector, y todos bajamos la mirada como si no supiéramos leer. Hay que cantar, y no canta nadie, y si cantan, cantan bajito y muy, muy regular, salvo honrosas excepciones, que también las hay. Soy partidaria de los coros, no para que canten solos, sino para que animen a cantar al resto de los fieles, que es de lo que se trata. En otros países existe la costumbre de poner libros de cantos en los bancos, para que los feligreses puedan seguirlos. Viene la letra ¡y la música! Aquí no lo he visto nunca. No digo que no exista, pero yo no lo he visto. Se ve que los españoles tenemos complejo de ‘manos largas’, y no nos ponen nada delante que no esté bien sujeto con una cadena.

Es una pena. ¿Sabíais que la palabra cantar es una de las más utilizadas en la Biblia? Lo cuenta Ratzinger en ‘El espíritu de la liturgia’. En el Antiguo Testamento aparece en 309 ocasiones y en el Nuevo Testamento en 36.
La música, dice Benedicto XVI, surge como un ‘carisma’, como un don del Espíritu: es la verdadera ‘glosolalia’, la nueva ‘lengua’ que procede del espíritu. El cántico de la Iglesia procede, en última instancia, del amor: es el amor el que está en lo más profundo del origen del cantar. La música o, si lo preferís, el canto en la Iglesia, debe ser sacro, es decir, debe tener una finalidad religiosa. Hoy este tema se vive de forma muy confusa. Alguien toca una guitarra y la asamblea se pone a cantar un tema muy bonito… para ir de acampada. No digo que tengamos que cantar cantos gregorianos, pero es una pena perder el Gloria, el Santo, el Credo, el Paternóster, la Salve, el Pange lingua, el Agnus Dei, etc.

Cantar es propio de quien ama, decía san Agustín. Cantar bien durante la liturgia ayuda a crear un clima de recogimiento y oración. El canto es parte de la liturgia. No está para ilustrar determinados momentos, ni para amenizar. Se canta para adorar, para alabar, para dar gracias. Hay que hacerlo bien porque el canto no es un adorno de la oración; es oración. Y cantar es una forma de orar.
En la imagen, santa Cecilia, patrona de la música, de Simon Vouet.

domingo, 17 de marzo de 2013

Y la abuela me dijo: “El Señor lo perdona todo”


«Recuerdo, cuando apenas era obispo, en 1992, llegó a Buenos Aires la Virgen de Fátima y se hizo una gran misa para los enfermos. Fui a confesar, a aquella misa. Y casi al final de la misa me levanté porque tenía que administrar una confirmación. Vino hacia mí una mujer anciana, humilde, muy humilde, de más de ochenta años. La miré y le dije: Abuela – porque allí llamamos así a los ancianos-  abuela, ¿se quiere confesar? Sí, me dijo. Pero si usted no ha pecado... Y ella me dijo: Todos tenemos pecados... Pero el Señor ¿no la perdona? El Señor perdona todo me dijo, segura. Pero, ¿cómo lo sabe usted, señora? Si el Señor no perdonase todo, el mundo no existiría.

Me entraron ganas de preguntarle: Dígame, señora, ¿usted ha estudiado en la Universidad Gregoriana?, porque esa es la sabiduría que da el Espíritu Santo: sabiduría interior de la misericordia de Dios. No olvidemos esta palabra: ¡Dios nunca se cansa de perdonarnos, nunca!»
 
(Esta anécdota la ha relatado el Papa Francisco en el Ángelus de esta mañana).
 

¡Armate con la armadura de San Patricio!


San Patricio nació en Escocia en el año 389. Siendo un adolescente fue hecho prisionero y llevado a Irlanda donde se dedicó a cuidar ganado. Al cabo de unos años pudo huir y se escondió en distintos monasterios donde recibió una profunda educación religiosa.
Después de hacerse sacerdote, acompañó a San Germán a predicar a Gran Bretaña. Volvió a Irlanda donde hizo una grandiosa obra de evangelización.

Siendo un hombre sencillo, llegaba fácilmente a la gente. Es famosa la anécdota que cuenta cómo enseñaba a sus alumnos el misterio de la Santísima Trinidad, observando un trébol y mostrando que, aunque parecían tres hojas, se trataba de un único trébol. De la misma manera, explicaba que, aunque el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, son tres Personas distintas en un solo Dios verdadero.
A el debemos una preciosa oración conocida como LA ARMADURA DE SAN PATRICIO:

Me envuelvo en el día de hoy y ato a mí una fuerza poderosa:
la invocación de la Santísima Trinidad
...y las Tres Divinas Personas.
Me envuelvo en el día de hoy y ato a mí la fuerza de Jesucristo,
Hijo de María siempre Virgen,
con su bautismo,
la fuerza de su crucifixión y sepulcro,
la fuerza de su Resurrección y Ascensión
la fuerza de su vuelta en la Segunda Venida
para hacer Justicia.
Me envuelvo en el día de hoy y ato a mí la fuerza del amor de los Querubines,
la obediencia de los Angeles,
el servicio de los Arcángeles,
la esperanza de la resurrección para el premio,
las oraciones de los patriarcas,
las profecías de los profetas,
las palabras de los apóstoles,
la fe de los mártires,
la inocencia de las santas vírgenes y
las buenas obras de los confesores.
Me envuelvo en el día de hoy y ato a mí el amor maternal
y la pureza virginal de María Santísima,
hija de Dios Padre,
Madre de Dios Hijo
y esposa de Dios Espíritu Santo.
Me levanto hoy y ato a mí el poder del cielo,
la luz del sol,
el brillo de la luna y de todos los demás astros,
el esplendor del fuego,
la velocidad del rayo,
la rapidez y ligereza del viento,
la profundidad de los mares,
la estabilidad y firmeza de la tierra
y la solidez de la roca.
 
Me envuelvo en el día de hoy y ato a mí la fuerza de Dios para orientarme.

El poder de Dios para sostenerme,
la sabiduría de Dios para guiarme,
el ojo de Dios para prevenirme,
el oído de Dios para escucharme,
la palabra de Dios para apoyarme,
la mano de Dios para defenderme,
el camino de Dios para recibir mis pasos,
el escudo de Dios para protegerme,
los ejércitos de Dios para darme seguridad
contra las trampas de los demonios,
contra las tentaciones de los vicios,
contra las inclinaciones de la naturaleza,
contra todos aquellos que desean el mal,
de lejos o de cerca,
estando yo solo o en la multitud.
Convoco en el día de hoy a todas esas fuerzas poderosas,
que están entre mí y el maligno:
contra las encantaciones de los falsos profetas,
contra las leyes negras del paganismo,
contra las leyes falsas de los herejes,
contra la astucia de la idolatría,
contra los conjuros de brujas, brujos y magos,
contra la curiosidad que daña el cuerpo
y el alma del hombre.
Invoco a Jesucristo que me proteja
en el día de hoy contra el veneno, el incendio,
el ahogo, las heridas,
para que yo pueda alcanzar
abundancia en premio.
Cristo conmigo,
Cristo delante de mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo sobre mí,
Cristo bajo mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo alrededor de mí,
Cristo en la anchura,
Cristo en la longitud,
Cristo en altura,
Cristo en la profundidad de mi corazón,
Cristo en el corazón y la mente de todos los hombres que piensan en mí,
Cristo en la boca de todos los que hablan de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me escucha.
Me envuelvo en el día de hoy en una fuerza poderosa:
la invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas,
la confesión de la Unidad del Creador del Universo.
Del Señor es la salvación,
De Cristo es la salvación,
Tu salvación, Señor, esté siempre con nosotros.
Amén
 

sábado, 16 de marzo de 2013

Enfermería y objeción de conciencia


¿Tienen las enfermeras/os derecho a la objeción de conciencia ante determinadas prácticas que atentan contra la vida y la dignidad humana?
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 16.1 de la Constitución Española, la enfermera/o tiene, en el ejercicio de su profesión, el derecho a la objeción de conciencia que deberá ser debidamente explicitado ante cada caso concreto. El Consejo General y los Colegios velarán para que ningún enfermero/a pueda sufrir discriminación o perjuicio a causa del uso de ese derecho.

Artículo 22, Código deontológico de la enfermería española.

viernes, 15 de marzo de 2013

«Que tengamos el valor de caminar con la Cruz del Señor»


«Cuando caminamos sin la Cruz, cuando edificamos sin la Cruz y cuando confesamos a un Cristo sin Cruz, no somos discípulos del Señor, somos mundanos.

Yo quisiera que todos, después de estos días de gracia, tengamos el valor, sí, el valor, de caminar en presencia del Señor, con la Cruz del Señor, de edificar la Iglesia sobre la sangre del Señor que se derramó en la Cruz; y de confesar la única gloria: a Cristo crucificado. Y así, la Iglesia irá hacia delante. Deseo para todos nosotros que el Espíritu Santo y la oración de la Virgen, nuestra Madre, nos conceda esta gracia: caminar, edificar, confesar a Jesucristo».

Son palabras del Papa Francisco en su primera homilía, en la Misa de Acción de Gracias por su elección como nuevo Pontífice.


jueves, 14 de marzo de 2013

Coherencia eucarística ante el aborto


El Papa Francisco presidió, en 2007, la redacción de lo que se conoce como Documento de Aparecida, informe conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se celebró en el santuario de Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil. En este documento se declara, en el punto 436, lo siguiente:
«Esperamos que los legisladores, gobernantes y profesionales de la salud, conscientes de la dignidad de la vida humana y del arraigo de la familia en nuestros pueblos, la defiendan y protejan de los crímenes abominables del aborto y de la eutanasia; ésta es su responsabilidad.

Por ello, ante leyes y disposiciones gubernamentales que son injustas a la luz de la fe y la razón, se debe favorecer la objeción de conciencia.
Debemos atenernos a la “coherencia eucarística”, es decir, ser conscientes de que no pueden recibir la sagrada comunión y al mismo tiempo actuar con hechos o palabras contra los mandamientos, en particular cuando se propician el aborto, la eutanasia y otros delitos graves contra la vida y la familia. Esta responsabilidad pesa de manera particular sobre los legisladores, gobernantes, y los profesionales de la salud».

Oración por el Papa Francisco


miércoles, 13 de marzo de 2013

Hagamos lo que el Papa nos ha pedido


Annuntio vobis gaudium magnum; habemus Papam:
Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum,
Dominum Georgium Marium
Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio
qui sibi nomen imposuit Franciscum

Con estas palabras ha sido anunciado Francisco I, Jorge Mario Bergoglio, el tercer Sumo Pontífice del tercer milenio.
Un papa argentino, jesuita, que nada más comenzar a hablar ha pedido oración a los fieles; primero ha solicitado que recemos por nuestro Papa emérito, Benedicto XVI, para "que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie".  


Y después, ha rogado a los allí presentes, y a los que seguíamos el acontecimiento por televisión, que recemos también por él: "Pedid al Señor que bendiga a vuestro obispo. Oremos unos por otros, y por el mundo entero". E inmediatamente se ha hecho un gran silencio en la Plaza de San Pedro, donde el Papa, inclinado, oraba junto a los fieles. Todo ha concluido con la bendición "Urbi et Orbi".
Hagamos lo que el Papa nos ha pedido: rezar por el.

Oración por el Santo Padre:
Dios, que en tu providencia quisiste edificar tu Iglesia sobre la Roca de Pedro, Príncipe de los Apóstoles, mira con bondad a nuestro Papa Francisco, y Tu que lo has constituido sucesor de San Pedro, concédele la gracia de ser para tu pueblo principio y fundamento visible de la unidad de fe y de comunión. Por Cristo Nuestro Señor.

Habemus Papam!


"Yo he orado por ti, para que tu fe no desfallezca" (Lc 22, 32), dijo el Señor a Pedro durante la última cena.

Entre los cardenales que hoy han votado en cónclave se encuentra el nuevo Papa. Al igual que hizo hace unos días Benedicto XVI, yo también le prometo desde ya mi incondicional reverencia y obediencia.
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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).