miércoles, 11 de diciembre de 2013

En adviento también celebramos la Vida

 
Las montañas de Troodos forman la cadena montañosa más grande de Chipre. Además de un paisaje maravilloso, en ellas podemos hallar las famosas Iglesias pintadas de Troodos, consideradas por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.
Se trata de un conjunto de iglesias y monasterios bizantinos construidos entre los siglos X y XV, de aspecto rústico y que contienen verdaderas maravillas artísticas en sus muros.

La imagen que ilustra esta entrada pertenece a uno de los frescos de la Iglesia de la Santa Cruz (Timios Stavros) en Pelendria. Como veis, muestra la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel. Durante el saludo de ambas mujeres San Juan se inclina ante Jesús que lo bendice desde el vientre de su madre.
Cuando vi esta pintura por primera vez me pareció que representa maravillosamente el momento que relata San Lucas en su evangelio: La Virgen «entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel». Dice San Ambrosio que fue María quién se adelantó a saludar a Isabel porque la Virgen siempre se adelanta a mostrar su cariño a quienes ama. Y cuando ésta oyó el saludo de María «el niño saltó de gozo en su seno» e Isabel «quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre"» (Lc 1,40-42).

En el momento de la Visitación, Jesús acaba de empezar a formarse en el seno de María. Y esta imagen refleja muy bien lo que celebramos en la Navidad: la Vida.  

2 comentarios:

Daniel Jesùs Giordano dijo...

Maravillas de Dios

Alexandra dijo...

Me encanta el cuadro :)
he visto otros parecidos pero me parece que ninguno era tan antiguo

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).