jueves, 19 de diciembre de 2013

El glamour por los suelos


Iba a titular esta entrada Sexo en Navidad, pero no quiero ensuciar el precioso nombre de la fiesta que celebramos y que tiene un significado tan profundo. Dejémoslo en Sexo en temporada alta de ventas.
Todos los años por estas fechas la televisión se llena de anuncios que compiten en sensualidad. La cuestión es porqué los profesionales de la publicidad hacen uso del erotismo para promocionar sus productos. Como no entiendo nada de marketing, imagino que la respuesta es muy sencilla: porque funciona. Parece que el aroma que exhala un carísimo frasco de perfume es más agradable si conlleva una promesa de intensa pasión. Luego vas a El Corte Inglés y el glamour cae en un pozo cuando pagas por el frasquito un 15% más que en enero, por no hablar del machaqueo de la musiquita que te ponen mientras te gastas el dinero, o de la cola que hay que hacer para que te envuelvan el regalo. ¡Y encima el perfume no es para ti!

Según Wikipedia, el primer uso conocido del sexo en la publicidad data de 1871, cuando la marca de tabaco Pearl ilustró sus paquetes con una mujer desnuda. Ha llovido bastante desde entonces y parece que el elemento sorpresa debería haber caducado. Sin embargo no es así. Los publicistas siguen apelando a los más básicos instintos, especialmente en estas fechas donde el dinero aflora incluso en medio de la crisis.
Entiendo que el sexo llame la atención, pero no que venda. De hecho, sucede en ocasiones que después de ver muchas veces el mismo anuncio, no recordamos cuál es el producto que se publicita: calzoncillos de Calvin Klein, perfume de Carolina Herrera, maquillaje de Gucci, cerveza Heineken, after shave de Ralph Lauren… todo parece lo mismo en la tele.

Algunas marcas hacen uso de la publicidad subliminal. Otras son explícitamente pornográficas. La mayoría de estos anuncios no sugieren nada. Imponen un mensaje donde las mujeres son objetos sexuales (o simples objetos decorativos), con la cabeza hueca, poses forzadas y antinaturales, y una única preocupación: su aspecto. La imagen del hombre no le va a la zaga. Cada día es menos masculino, más preocupado por su cuerpo y ansioso de convertirse también en objeto sexual. El mensaje que llega al consumidor es claro: compra este reloj, bebe esta cerveza, usa este champú, ponte estos vaqueros… y tendrás una satisfacción sexual inmediata. Muy real, como veis… Luego descubres que el champú no quita la caspa, los vaqueros son incómodos, y la cerveza produce gases. En el mejor de los casos, el reloj funciona y da la hora… pero está fuera del alcance de tu bolsillo. Sin embargo, los publicistas insisten. Será porque hay quien compra después de ese atentado al buen gusto.

5 comentarios:

Teresa dijo...

Hay épocas en las que da más horror ver la televisión. Feliz espera.

Gonzalo dijo...

La televisión repugna y la publicidad también sea en la televisión, o en las vallas publicitarias. Te la meten por los ojos aunque no quieras, así es la sociedad de consumo y nos guste o no el sexo es de las cosas que más se consumen.

CHARO dijo...

De este tema no tengo ni idea pues no soporto ningún anuncio y nunca los veo, bueno es verdad que tampoco veo mucha TV. Al margen de mis gustos publicitarios (que no los tengo) tienes toda la razón en lo que dices. Besicos

Salvador Pérez Alayón dijo...

Nunca entenderé lo de la publicidad, y menos ahora donde la dignidad de la palabra y la verdad ha sido prostituida.

Sí, sé que vende porque hay gente irreflexiva, que vive y huele según los instintos, y que no se pregunta para qué compro esto u lo otro. Luego no sabe usarlo o no lo necesita.

Pero menos entiendo a la mujer, ¿cómo es posible que no digan nada las feministas cuando las utilizan como objetos sexuales hasta para vender? ¿Acaso eso es propio y digno de ellas?

Un fuerte abrazo y feliz Navidad.

Pepe dijo...

Genial. Un post de 10

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).