domingo, 17 de noviembre de 2013

Un salero de 100.000 dólares

 
Randy Paush habla de el en su libro La última lección. Cuenta que cuando tenía doce años sus padres lo llevaron a él y a su hermana a DisneyWorld en Orlando. Una vez allí, les dieron un rato para pasear solos y explorar el parque a sus anchas. Los dos hermanos pensaron que lo menos que podían hacer era tener un detalle con sus padres. Entraron en una tienda de recuerdos y compraron un juego de salero y pimentero en forma de osos por el módico precio de diez dólares. Salieron emocionados de la tienda y corrieron en busca de sus padres con la ilusión de darles el regalo… cuando éste se le escurrió a Randy de las manos y cayó rompiéndose contra el suelo.
Los niños comenzaron a llorar. Una señora que pasaba por allí, al ver lo ocurrido, les recomendó volver a la tienda e intentar cambiarlo. Los niños no querían mentir, de manera que regresaron… y dijeron la verdad. Los empleados sonrieron y, para su gran sorpresa, ¡les cambiaron el regalo por un nuevo juego de salero y pimentero!

¡Los niños alucinaron! El mensaje que recibieron era el siguiente: deberíamos haber envuelto mejor el regalo; es lógico que un niño emocionado tenga un pequeño accidente y suceda algo así. Lo que nos importa no es únicamente ganar dinero sino que vosotros, los clientes y amigos os vayáis contentos y tengáis un bonito recuerdo de vuestra visita.
Así fue. Los padres de Randy quedaron tan contentos con este detalle humano, que convirtieron las visitas a Disney en una parte fundamental de su trabajo como voluntarios. Durante más de veinte años compraron entradas para que otros niños pudieran conocer DisneyWorld. El protagonista de esta historia calcula que el juego de salero y pimentero de diez dólares pudo generar a Disney 100.000 dólares en venta de entradas, publicidad y fidelidad de clientes.

Años más tarde, siendo Randy asesor de Disney Imagineering, preguntó a los ejecutivos de la compañía: "si hoy enviase a un niño a una de vuestras tiendas con un salero roto, ¿los empleados se lo cambiarían amablemente?" Y responde: "probablemente no".
El sistema contable de una empresa no es capaz de reflejar cómo un salero de diez dólares puede acabar generando cien mil dólares, porque la contabilidad sólo mide fríamente beneficios y pérdidas, pero no sabe de las cuestiones del corazón.

2 comentarios:

Capuchino de Silos dijo...

Hoy, podemos decir, que ni siquiera se es amable, aunque con ésta crisis parece que algo está cambiando. Un abrazo. Feliz semana.

CHARO dijo...

Una historia preciosa. Besicos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).