jueves, 14 de noviembre de 2013

En otros tiempos, ¡hasta los robaban de las bibliotecas!

 
 
Existe hoy una especia de concupiscencia digital, necesidad imperiosa de estar siempre conectado para enterarse de todo, incluso de las mayores sandeces y ocurrencias de cualquier vecino tuitero. Da igual que estés en una comida de trabajo, en una reunión, en una clase o en misa; el móvil suena para avisarte de que has recibido un mensaje, un correo o un comentario. Hasta cierto punto lo comprendo. Soy la primera en estar conectada, pero reconozco que cada vez resulta más difícil explicar a los niños las bondades de una buena lectura, aunque sólo sea para que aprendan a llamar a las cosas por su nombre.
En la era digital el libro es como un aperitivo sin croquetas, un objeto capitidisminuído y carente de interés. No ha sido así siempre. En otros tiempos, la gente ¡hasta los robaba de las bibliotecas! Atención a la inscripción que podía leerse sobre la puerta de la sala de Churriguera en la Universidad de Salamanca:
"Hay excomunión contra cualesquiera personas que quitaren, distrajeren o de otro cualquier modo enajenaren algún libro, pergamino o papel de esta biblioteca, sin que puedan ser absueltas hasta que ésta esté perfectamente reintegrada".

2 comentarios:

Alexandra dijo...

jajajjjj!! la imagen lo dice todo :D

Juan Ignacio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).