miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cierra un abortorio que obligó a una mujer a tener un aborto a la fuerza


 
Esa especie de nave industrial que veis en la fotografía es una clínica abortista de Michiganm que, por suerte, acaba de cerrar sus puertas tras demostrarse que provocó un aborto forzado a una mujer la cual, después de acudir a la ‘clínica’ voluntariamente, decidió en el último momento no abortar. Entonces fue sujetada a la fuerza mientras le cerraban la boca para evitar escuchar sus gritos.
La buena noticia es que son ya diez los abortorios que han cerrado en Michigan desde Noviembre de 2011.

3 comentarios:

gosspi dijo...

la lastima es que siempre sea a costa de una victima....al menos mira estupendo.....
a ver si cierran todos y dejan de hacer salvajadas...pobre mujer....
un abrazo Elige.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Son buenas noticias que ponen el sentido común donde corresponde. La vida es la mejor opción, aunque su presencia exija sacrificio y renuncias.

No puede una manzana, al caer del árbol, ir hacia arriba. Lo normal es que su dirección sea en caída hacia abajo, pues la ley de Newton así lo explica.

De la misma forma, la vida es para vivirla, no para matarla. Nacemos para vivir con todas las consecuencias.

Teresa dijo...

Como dice Salvador es una gran noticia que estos centros vayan cerrando, sea por la razón que sea. Lo que le hicieron a esta pobre mujer no tiene nombre. Aunque ella fuera allí voluntariamente, no quiso abortar y la forzaron a ello igual que en China o en países comunistas donde fuerzan a las mujeres a deshacerse de sus hijos.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).