lunes, 17 de junio de 2013

Prisoneros del consumo

 
Vivimos una época de consumismo desenfrenado y compulsivo. Incluso en medio de esta gran crisis económica que afecta prácticamente a todo occidente, los móviles, televisores y consolas de última generación son adquiridos rápidamente por nuestros jóvenes. Existe un deseo desenfrenado de poseer el último modelo de cualquier cosa, la ropa de marca, las zapatillas que usan los ídolos y, en general, todo lo que la publicidad ofrece con insistencia a hora y a deshora.
El consumismo es lo más parecido a una ideología que ofrece felicidad a cambio de un gasto económico. Sinceramente, a veces, cuando veo esos anuncios televisivos en los que se prometen nuevas emociones y satisfacciones inmediatas, no estoy segura de si lo que publicitan es una cerveza, una marca de coches o un desodorante. En el fondo da igual. El mensaje es siempre el mismo: ¡compra y se feliz!

Lo malo no es el anuncio, sino nuestra credulidad. Y luego, un día miras a tu alrededor y te ves rodeado de ropa que no te pones, aparatos que funcionan pero que no usas porque ya no están de moda, y todo tipo de productos que ya no recuerdas para qué sirven. En una ocasión escuché decir a alguien: "cuánto más compro, más feliz hoy". Si llegamos a ese extremo, creo que deberíamos hacérnoslo mirar.

8 comentarios:

releante dijo...

Pues por desgracia a ese extremo hemos llegado y es realmente penoso. Un abrazo

quedateenminube dijo...

Tienes razón, el consumismo se extiende sin freno, da igual la capacidad económica, estamos abordados de tanta publicidad y aunque la teoría la sabemos, muchas veces caemos en cosas que no nos son tan necesarias...
Gran reflexión.
Un beso!!!

CHARO dijo...

Una persona que compre para ser feliz algo le está fallando, la felicidad no cuesta dinero y ni se compra ni se vende, tiene que salir de cada uno, la llevamos todos dentro lo que ocurre es que muchas personas lo ignoran o no saben cómo sacarla fuera.Besotes

supermori dijo...

Creo que cuentan de Sócrates que un día paseando por un mercado exclamó ¡ que bien cuantas cosas que no necesito! Quizás las personas somos así.

Belen dijo...

Lo más triste de todo es la diferencia que hay,cada vez más palpable,entre los que viven en un consumismo de lujo...y los que viven apenas sin poder consumir.

No se donde vamos a llegar!!

Un cariñoso saludo.

Antonio dijo...

Nos seducen con ilusiones materiales para lo cual es siempre necesario el "poderoso caballero"...... y ahí está el problema que terminamos adorando al dinero, que en realidad no es otra cosa que el excremento del "patas". ¿no?

xtobefree dijo...

Buenos días Eligelavida. Coincido contigo en eso de la credulidad, buscan y no sacian la sed, hemos de acercarlos a una agua gratuita para que se empapen de Vida y Verdad y emprendan el Camino de la felicidad para siempre. Comprar satisface la necesidad pero ni se parece a la alegría de vivir con Jesús. Un abrazo.

'Mrswells' dijo...

A mí me parece que la publicidad es todo un arte. Todo el mundo sabemos que es el arte del engaño pero al menos hay que verle eso.

El consumismo es eso, una exclavitud, cómo librarse? No es tan sencillo

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).