domingo, 2 de junio de 2013

España necesita reconciliarse con sus raíces cristianas

 
Al contrario de lo que muchos piensan, la separación entre Iglesia y Estado es una fórmula que se debe al cristianismo, que suprimió el carácter sagrado del Estado y situó a Dios por encima de todo.
No lo entienden así nuestros políticos, que continuamente se quejan de la ‘influencia’ de la Iglesia sobre cuestiones estatales. Esto, evidentemente, es pura demagogia, porque una cosa es la separación de Iglesia y Estado, y otra muy distinta es reducir la religión a la esfera de lo privado. Por otra parte, el pensamiento único actual no permite que nadie defienda públicamente ninguna tesis políticamente incorrecta. Y lo políticamente correcto depende tanto del dinero y del poder…

¡Con cuánta facilidad los políticos cambian sus valores personales en función de los votos que reciben o que esperan recibir!  No deberíamos ser así los cristianos. Por suerte, nosotros no seguimos una ideología, una filosofía o un pensamiento. Seguimos a una Persona, somos testigos de Cristo, y no podemos seguir a Cristo fuera de su Iglesia, aunque algunos, en el colmo de la confusión, así lo afirmen.
Cuando oigo a ciertos políticos exigir que el Papa o los obispos callen acerca de determinadas cuestiones (normalmente referentes a la moral sexual, el aborto, el divorcio, el llamado ‘matrimonio’ homosexual, etc.), pedir que se quiten los crucifijos de las escuelas o los hospitales, u obligar a los ciudadanos a pagar impuestos destinados a matar seres humanos en el vientre de sus madres, me doy cuenta de cómo los partidos manipulan el derecho a la vida, a la libertad personal y a la libertad religiosa, que son parte del núcleo esencial de los derechos del hombre.

La libertad religiosa se realiza en la relación con los demás. Por tanto, nadie nos puede obligar a vivir nuestra fe en privado, a escondidas. Salgamos sin miedo de la madriguera en la que pretenden encerrarnos, porque ahora hay una gran necesidad de que España comience a reconciliarse con sus raíces cristianas.

4 comentarios:

Sancho dijo...

Si y de paso, toda Europa.

Alfonso dijo...

Iglesia y Estado separados acaba siendo una fórmula que puede proteger a la Iglesia de ciertos abusos de poder, aunque efectivamente, se convierte en una manera de apartar todo lo religioso y relegarlo a la esfera privada.

La libertad religiosa mal entendida es decirle al pueblo: piensa lo que quieras pero no te metas en lo que hago por consenso, como sucede en España con el aborto. No hay mas que recordar como ha sido tratado Reig con estos temas.

eligelavida dijo...

Pienso que en nuestro país el problema se encuentra en que hay dos grandes partidos pero un solo pensamiento.

Teresa dijo...

Ese fue uno de los objetivos en el pontificado de JPII, recristianizar Europa o, mejor dicho, recristianizar occidente en general. Un abrazo.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).