domingo, 9 de junio de 2013

Enseñar a ser discretos


La virtud de la discreción no es un don muy apreciado hoy en día. Por el contrario, se reconoce el valor de aquellos que exponen lo íntimo de su vida al juicio público, dando a conocer, de paso, los hechos de las vidas de otros. Si observamos lo que ocurre en televisión, veremos que los programas más seguidos son, precisamente, aquellos en los que la cámara ‘espía’ lo que otros hacen o dicen, o los espectáculos degradantes en los que seudo-periodistas y fotógrafos dan a conocer las bajezas ajenas y, a veces, las propias.
Ser discreto no significa ser una tumba, no hablar con nadie o saber mantener secretos. La discreción es la virtud de aquel que, en cada momento, sabe lo que puede hablar y lo que debe callar, sin que nadie le pida previamente un juramento de silencio. Todos sabemos cosas que, por un motivo u otro, no deben ser reveladas. Y no porque sean secretos que deben permanecer para siempre ocultos, sino porque no nos corresponde a nosotros darlos a conocer.

El discreto no pregunta insanamente con avidez sólo por saciar su curiosidad; ni habla por hablar, ni opina sobre otros sin conocimiento de causa. Pero en un mundo donde todo se mueve muy deprisa, es raro que nos acostumbremos a parar simplemente para reflexionar. A los niños les enseñamos a tomar decisiones, a estar siempre en movimiento, con ocupaciones escolares y extraescolares, y ellos solos aprenden, rápidamente, a navegar por las redes sociales y pasan el día tuiteando. Nada de esto me parece negativo, pero no olvidemos que nadie debería tomar decisiones sin haber meditado o reflexionado antes. Enseñar a decidir es enseñar a reflexionar; y la reflexión implica discernimiento; y el discernimiento, discreción.

6 comentarios:

quedateenminube dijo...

¡Muy buena entrada! me ha gustado mucho, la discreción es algo que admiro mucho en las personas, no me gusta la gente que habla por hablar o que comentan de alguien...la discreción es algo valioso. Un abrazo!!!

xtobefree dijo...

Buenos días Eligelavida. Muy buena reflexión, me recuerda que ser discreto es una obligación y que la revelación de cierta información , aún siendo veraz, puede ser pecado.Un abrazo

CHARO dijo...

Hola, ya estoy de4 regreso de mis vacaciones.Estoy de acuerdo con lo que dices en esta entrada, la discrección es toda una virtud que yo aprecio mucho y no sporto esos programas de TV que mencionas.Besotes

'Mrswells' dijo...

Que bueno!

Me encanta la frase: 'ante todo discrección'

La discrección hace el ambiente más llevadero, evita problemas y da pie a la confianza en los demás

Gonzalo dijo...

Los valores de siempre que ahora son tratados como valores de otra época.

Rafael dijo...

A mí más me parece que precisamente por abundar menos, brilla con más fuerza.
Un abrazo.

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).