miércoles, 3 de abril de 2013

Cualquiera no puede ser catequista



San Ambrosio, obispo, llamaba ‘ángeles’ a los que se comprometen a sembrar la Palabra de Dios: “Non est fallere, non est negare: angelus est qui regnum Dei te vitam aeternan anmuniat” (“No se puede callar, no se puede negar: es un ángel el que anuncia el reino de Dios y la vida eterna”).
La catequesis es una labor fundamental en la Iglesia. El relativismo moral imperante en nuestra sociedad y la confusión doctrinal de muchos cristianos, dificulta la labor de formación que ésta realiza. A los jóvenes les llegan mensajes ambiguos, muchas veces falsos, a través de los medios y, en ocasiones, incluso a través de la catequesis. Esto es grave.

La pasada Jornada Mundial de la Juventud en Madrid demostró que la Iglesia está viva y es joven. Hay una juventud con hambre de Dios, deseosa de aprender y dispuesta a comprometerse. Y hay un temor infundado a alejar a esta juventud con una fe exigente y radical. Ese miedo hace que, cuando los católicos transmitimos la doctrina, sin duda exigente, de la Iglesia respecto a cuestiones de moral, (me refiero a temas como la sexualidad, la anticoncepción, el aborto, etc.), intentamos a veces ‘ablandar’ el mensaje, falseándolo. No tendríamos que tener esos miedos; es más, pienso que es precisamente la radicalidad evangélica y la exigencia del amor de Dios lo que atrae a los alejados hacia la Iglesia.
Un ejemplo: hace setenta u ochenta años no se planteaba entre los católicos, al menos no de una forma generalizada, si el control de natalidad era o no éticamente aceptable. Probablemente porque no existía la anticoncepción tal y como la conocemos ahora.

Hoy este tema surge constantemente en las catequesis y no siempre es bien entendido por los propios católicos. La Iglesia es clarísima al respecto. El Papa Juan Pablo II dedicó las audiencias de casi un año a hablar de la sexualidad, el amor y el matrimonio. A pesar de ello, sigue habiendo confusión y malos entendidos, probablemente porque, en ocasiones, la catequesis que se da en parroquias, colegios o grupos de jóvenes, se asume como una enseñanza personalizada por el catequista, que expone ‘su’ opinión sobre ciertos temas, y no como doctrina de la Iglesia.
La catequesis, sin embargo, es una labor eclesial. Quien la da, tiene que atenerse a la doctrina de la Iglesia. No basta la buena voluntad ni un título que capacite a la persona como maestro. Al catequista se le pide vocación, compromiso, conocimiento doctrinal y profundización en la fe, además de coherencia de vida. Cuando un catequista no está de acuerdo con la doctrina de la Iglesia o no la comprende, debe ser coherente y abstenerse de enseñar en nombre de la Iglesia.

10 comentarios:

quedateenminube dijo...

No podrías haberlo explicado mejor, hay ciertos temas que ni los propios católicos saben lo que tienen que hacer o lo saben pero se relajan o están bastante confundidos, la labor de catequista es muy seria, tiene que ser una persona preparada y siempre ateniéndose como has dicho al evangelio y a la doctrina de la Iglesia Católica. Expones temas muy interesantes e importantes. Un abrazo!

CHARO dijo...

Estoy totalmente de acuerdo en lo que dices,el catequista debe de trasmitir su fe a los catecúmenos y por ello debe de ser ante todo coherente con su fe en su vida diaria.Besotes

Conrado dijo...

Muy interesante artículo. A mi me ha gustado siempre profundizar en la fe y en los conocimientos sobre nuestra religión, y en alguna ocasión me he planteado si podría ser catequista. Sé que en muchas parroquias llevan a cabo este papel los fieles más comprometidos y asiduos a la parroquia. Pero no sé si es preciso obtener alguna acreditación, si alguien examina tus conocimientos,etc.
¿Podría informarme? Gracias.

Gonzalo dijo...

Amén.

Pero también debería ser coherente el que permite a ese catequosta serlo (p.e. colegios católicos que admiten a cualquiera por el hecho de ser padre de alumno...)

eligelavida dijo...

Conrado, no lo sé. No lo creo, pero dejo aquí tu pregunta por si alguien lo sabe y puede responder.

Gracias por tu comentario.

'Mrswells' dijo...

Conrado, oregunta a tu párroco, donde quieras ser catequista..

Clo dijo...

En principio se supone que el.párroco debe ser quien decida si una persona puedeo no ser catequista. Desde luego debería conocer muy bien a esa persona y saber si comparte y acepta la doctrina de la.Iglesia al.completo, y findamentalmente si su vida es coherente con ello (he sabido de catequistas de comunión,.bautizo, matrimonio....que estaban divorciados,.o.viviendo en pareja, etc). Y si algún fiel.de otra parroquia, porque en la.suya no haya suficiente gente dispuesta, se le.ofreciese debería preguntar a su párroco sobre la idoneidad de esa.persona para algo tan importante como es catequizar. Estamos.hablando de algo muy serio, y no sólo.se.confunde a los jóvenes, a todos en general. También hay sacerdotes y religiosas (no solo los mediáticos, muchos más) que rxpresan opiniones contrarias a la.doctrina de la IC de forma abierta sin percatarse de la confusión que crean en sus interlocutores. Menos mal que el Espíritu Santo está en todas partrs, y mantiene a la Iglesia porque si por nosotros, pobres hombres, fuese...

Un abrazo Elige.

rama.teo dijo...

Para ser un buen catequista tiene que conocer Las Sagradas Escrituras,de lo contrario entráremos en el refrán de:
"Cada maestrillo con su librillo".

rama.teo dijo...

Para ser un catequista la persona debe conocer Las Sagradas Escrituras,sino entraremos en el refrán de:
"Cada maestrillo con su librillo".

Yvette Camou dijo...

Ser catequista es una vocación, no es un pasatiempo.

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