jueves, 21 de marzo de 2013

Muchos quieren apropiarse de los gestos y las palabras del Papa


Jaffa (en latín Japho o Joppe) es una ciudad cercana a Tel Aviv que, según una vieja leyenda, fue fundada por Jafet, uno de los hijos de Noé, cuarenta años después del diluvio universal.
Aparece mencionada en los Hechos de los Apóstoles porque recibió la visita del primer Papa, Pedro, que resucitó allí a Tabita, una mujer cristiana. Cuenta el autor de los Hechos de los Apóstoles que Pedro se hallaba en Lida, donde curó a Eneas, un hombre que llevaba ocho años paralítico, sin poder moverse de una camilla en la que estaba tumbado. Los cristianos de Jaffa, al saber que Pedro se hallaba tan cerca (Lida y Jaffa distan unos veinte kilómetros) le enviaron dos hombres para que le rogaran: "No tardes en venir hasta nosotros".

Esa fue, durante unos días, la oración de la Iglesia: "Señor, que Pedro no tarde en venir hasta nosotros".  Y llegó el Papa Francisco. Esta semana estoy oyendo en la radio y en la televisión auténticas barbaridades acerca de la Iglesia, el Papa, la infalibilidad, las crisis de los abusos, el Vatileaks, el pasado de nuestro Papa... Hace unos días escuché a un tertuliano de RNE 1 decir que la misa es una representación de la última cena. Parece que ni los periodistas especializados en información religiosa están muy informados. Entre opiniones partidistas y avisos apocalípticos, se están llenando muchas páginas en los periódicos y los blogs.
Ante esto, sólo se me ocurre repetir lo que dijo el Papa Benedicto XVI en su última Audiencia General: "el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa suave, días en los que la pesca ha sido abundante; ha habido también momentos en los que las aguas se agitaban y el viento era contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir. Pero siempre supe que en esa barca estaba el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya. Y el Señor no deja que se hunda".

Por otro lado, hay que decir que en estos días también he experimentado el amor de los católicos a la Iglesia. He podido palparlo en la discreción con que muchos hablan de la renuncia del Papa Benedicto, el cariño hacia él, que permanece aunque no siempre se entienda el acto de renuncia, la oración de muchos por la Iglesia, la unión en la Eucaristía, el respeto y la serenidad con la que unos y otros, a pesar de la influencia y las presiones de los medios, hablan de este momento, que no deja de ser un tiempo histórico lleno de circunstancias insólitas, y el amor y apoyo que está recibiendo el Papa Francisco por parte de los católicos.  
Aunque muchos medios pretenden ‘apropiarse’ del Sumo Pontífice y de sus gestos y palabras para promover sus propias ideologías, los católicos hemos reaccionado con amor filial y aceptamos y queremos a nuestro Papa, como quisimos y apoyamos a Juan Pablo II y a Benedicto XVI. Cada uno dejó su impronta, actuó según le inspiraba el Espíritu, cada cual con su personalidad y carácter, pero todos por el bien de la Iglesia y atentos a cumplir la voluntad de Dios.

10 comentarios:

Alfonso dijo...

Es lógico, con Juan Pablo II hacían lo mismo. Cualquier palabra o gesto era automáticamente distorsionado por la prensa. Pero el pueblo fiel siempre se ha mantenido junto a su pastor, igual que haremos ahora. Un abrazo.

Sancho dijo...

En algunos digitales ya dan por hecho el sacerdocio femenino... pueden esperar sentados.

Teresa dijo...

Juan Pablo II tenía un gran carisma y Benedicto XVI una especial ternura. Acabo de leer que Francisco va a celebrar el próximo Jueves Santo en una cárcel de menores. Sinceramente, este Papa me encanta. Nos ha robado el corazón rápidamente.

CHARO dijo...

pues después de leer esta entrada estoy convencida de que lo verdaderamente importante es que los católicos hemos acogido a nuestro querido Francisco con amor y con la esperanza de ser guiados por un buen pastor......lo que opinen los demás ya es supérfluo y si hablan tanto es porque en el fondo les interesa nuestro Papa de una forma especial porque si no te interesa alguien lo ignoras y no hablas de e´l ni para bien ni para mal.Besotes

'Mrswells' dijo...


Te contesté a tu pregunta en el post anterior,pero por si acaso, la entrevista de la que hablaba (del cardenal Bergoglio),minuto 6:21 (historia de la torre de Babel)

https://www.youtube.com/watch?v=NZ1ZczyyKwM


pd: no es para apropiarnos de sus palabras sino para propagarlas..no?

eligelavida dijo...

Me refería más bien a la progresía oficial de este país, que dan por hecho que es su Papa, al tiempo que lo critican por su pasado.

eligelavida dijo...

Voy al enlace. Gracias Mrswells!

Nicolás dijo...

Pienso que es bueno reproducir las palabras y los gestos del Papa Francisco, e ignorar -y no citar- las "informaciones" que dan los medios y tertulianos de turno, inventadas, sin citar las fuentes y muchas veces contrarias a la verdad.
Cualquiera que tenga ojos en la cara y dos dedos de frente se percata de la personalidad mediática del Papa. Es un gran comunicador.

eligelavida dijo...

¡Totalmente de acuerdo Nicolás!

Donde hace falta información nos dan opinión. Por suerte hay cosas que saltan a la vista.

¡Un abrazo!

Carmen Real dijo...

Gracias por visitar mi blog y quedarse, seguirme
Nuestro Santo Padre es y fue tal como se muestra, Jesús nos ha bendecido con su elección.
Coincido que usan sus gestos para tratar de engrandecer las mezquindades que tienen muchos.
Pero los católicos y mas los argentinos, como soy yo, aquí en este país sabemos quien es quien y para donde corren. Aqui no se engaña a nadie que no quiera ser engañado.
O puede ser que se use a los más desprotegidos para hacer creer lo que no es.
Un abrazo enorme,este sitio es una bendicion, aqui seguimos

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).