sábado, 16 de marzo de 2013

Enfermería y objeción de conciencia


¿Tienen las enfermeras/os derecho a la objeción de conciencia ante determinadas prácticas que atentan contra la vida y la dignidad humana?
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 16.1 de la Constitución Española, la enfermera/o tiene, en el ejercicio de su profesión, el derecho a la objeción de conciencia que deberá ser debidamente explicitado ante cada caso concreto. El Consejo General y los Colegios velarán para que ningún enfermero/a pueda sufrir discriminación o perjuicio a causa del uso de ese derecho.

Artículo 22, Código deontológico de la enfermería española.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Entiendo que el art. 16.1 de nuestra Carta Magna hace referencia a la libertad de culto y no tiene nada que ver con el derecho a la objección de conciencia.
En concreto el derecho a la objección de conciencia viene recogido en el art. 30.2 y sólo hace referencia al servivio militar.
Pienso que al menos que nuestro gobierno modifique el actual ordenamiento jurídico, el personal sanitario no podrá objetar.

CHARO dijo...

Lamentablemente y cómo están las cosas si se acoge a su derecho de objeción de conciencia corres el riesgde perder el trabajo y no todo el mundo está dispuesto a este sacrificio..........claro que si eres consecuente con tu fe cómo debe de ser todo católico hay que correr el riesgo.Besotes

quedateenminube dijo...

Si es una pena pero se de gente que está entre dos aguas pasándolo mal en concreto una enfermera que tiene muchos problemas con sus superiores entre su profesión y su conciencia. Tienen que hacer algo al respeco. Un abrazo!

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).