miércoles, 27 de febrero de 2013

Yo también quiero ser Pedro


La Iglesia, el Cuerpo de Cristo, tiene una cabeza visible: Pedro, cuya personalidad, carácter, dotes intelectuales, culturales y virtudes humanas van cambiando con cada pontífice, pero que permanece esencialmente el mismo siempre, en cuanto a Vicario de Cristo y pastor de su grey.
Pedro, el histórico, Simón hijo de Jonás, apóstol del Señor, está siempre presente en la Iglesia, aunque a veces no nos percatamos de ello. Está en la liturgia, en el papado, en los Evangelios, en sus cartas. Sin embargo, muchas veces preferimos tomar como modelo a otros santos más cercanos a nuestra época. Conocemos la vida de la Madre Teresa, del Padre Pío, de santa Teresita del Niño Jesús, de san Josemaría, y de tantos otros maravillosos ejemplos de personas que fueron auténticos testigos de Cristo, pero nos olvidamos un poco de Pedro, que nos queda muy lejano en el tiempo. Ahora que lo pienso, ni siquiera conozco a alguien que lleve una estampa de san Pedro en la cartera.

Los recientes acontecimientos sucedidos en la Iglesia con la renuncia del Papa Benedicto XVI me han hecho pensar mucho en Pedro, y han encendido en mí un gran deseo de imitarle. Habitualmente pensamos que Pedro tiene que ser un modelo para los papas. No digo que no, pero yo lo veo cada día más cercano a mí. Pienso en ese Pedro ‘despatarrao’, el que salta fuera de la barca, dispuesto a lanzarse al mar en medio de la tormenta sólo porque Jesús le ha dicho “ven”.
Hay muchos cuadros que representan este momento en el que Jesús, después de orar solo en la montaña, va en busca de sus apóstoles que están cruzando en barca el lago Genesaret. Aunque entre ellos había varios hombres de mar, acostumbrados al viento y al oleaje, la tormenta era muy fuerte, y al ver acercarse a Jesús caminando sobre las aguas, comienzan a gritar de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dice: “Soy yo, no temáis”. Y Pedro, que, aunque medroso, era también impulsivo a la hora de amar y creer, le dice a Jesús, “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”. ¡Tela marinera! Gracias a su audacia Pedro caminó sobre el mar, aunque al ver lo fuerte que era el viento tuvo miedo y comenzó a hundirse ¿y qué hizo? Pedir un nuevo milagro: “¡Sálvame!”.

Me encantaría tener ese valor de decirle a Jesús: “Mándame ir…" a lo que fuera, cuanto más difícil e imposible, mejor. Y la valentía de obedecer a ciegas ante un simple “ven” del Señor. Y si después, porque soy débil e incapaz veo que me hundo, le pediría a Cristo, como Pedro, un segundo milagro: que me rescate y me salve.

10 comentarios:

Alfonso dijo...

Me ha gustado mucho esta reflexión. deberías hacerlas más a menudo.

Un saludo.

gosspi dijo...

Que preciosidad pones hoy Elige...
Pedro , tan apasionado e intrepido me identifico tantas veces con él, me cae muy simpatico porque me saca la risa en el evangelio.....tan tremendamente Humano y a la vez el prototipo del enamorado , lanzandose siempre a lo imposible por Amor y Pasión..sin pensar en nada mas.....soy un poco asi, y me consuela mucho Pedro, que no te creas que no "hablo" con él en la oracion y le pido consejos...siempre me dice sé prudente y Haz lo que El dice no lo que tu deseessssss..."bonita". Esto ultimo, se lo añado yo para mi.....

Teresa dijo...

Preciosa entrada!!

'Mrswells' dijo...

Pr4ecioso Elige, muchas gracias

Me gusta mucho como retratan los Evangelios a Pedro, muy humano el hombre,(Jesus lo reprende llamndolo Satán! una vez) con una capacidad de sentir a Jesus y creer ciegamente que va creciendo en el...incluso en el momento en que traiciona a Jesús siente el dolor de su pecado (ahi estamos nosostros?),y mas tarde queda transformado totalmente por la Gracia y es feliz de entregarse a similar muerte.. se identifica con El

Que Nos conceda Jesus la misma Gracia, que la necesitamos.

CHARO dijo...

Me ha gustado mucho tu reflexión y la verdad que Pedro lo siento tal y cómo dices tú: cercano, campechano,atrevido,humilde,sin joyas ni vistosos atuendos,viviendo en una sencilla casa o en las catacumbas.....en fin cómo cualquier persona corriente y vulgar aunque con una enorme fe en Cristo hasta el punto de dar su vida por Él. Besotes

ANGELO ST dijo...

La frase que más me gusta de San Pedro, y que tanto me ayuda en mi vida.
"Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo" Y ese será el lema de todos los que ocupen su lugar
Un abrazo

AMALIA dijo...

Una reflexión verdaderamente interesante.

Excelente entrada.

Un abrazo.

martina dijo...

ELIGELAVIDA, bellissimo post! Anch'io mi sento un po' Pietro, travolto dalle onde, che aspetta che il Signore si svegli per salvarlo, per potersi buttare tra le Sue Braccia ed abbracciarlo. Un abbraccio anche a te.

Hai letto sul mio blog l'iniziativa ADOTTA UN CARDINALE?

TIRSO dijo...

Que bonita reflexión para este día en que de alguna manera nos despedimos de un gran Papa. Un abrazo.

Alexandra dijo...

y yo tambien :)

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