martes, 19 de febrero de 2013

La vestimenta del sacerdote debe expresar la magnitud del misterio que se celebra


Las vestiduras sagradas utilizadas en la liturgia deben contribuir al decoro de la acción sagrada (Ordenamiento General del Misal Romano) sobre todo en la forma y en la materia usada, pero también, en los ornamentos.
El liturgista inglés Edmund Bishop (1846-1917) describe el 'genio del Rito Romano' como distinguido por la sencillez, sobriedad y dignidad. Que el Rito Romano sea 'sencillo' frente a otros ritos históricos, como los orientales, que se distinguen por su gran complejidad y suntuosidad, no quiere decir que sea pobre o poco solemne.

La encíclica Ecclesia de Eucharistia, del Papa Juan Pablo II, dedica un capítulo al «decoro de la celebración eucarística», donde el Santo Padre explica cómo la fe de la Iglesia en el Misterio eucarístico se ha expresado en la historia, no sólo mediante la exigencia de una actitud interior de devoción, sino también a través de una serie de expresiones externas, orientadas a evocar y subrayar la magnitud del acontecimiento que se celebra.
«De todo lo dicho se comprende la gran responsabilidad que en la celebración eucarística tienen principalmente los sacerdotes, a quienes compete presidirla in persona Christi, dando un testimonio y un servicio de comunión, no sólo a la comunidad que participa directamente en la celebración, sino también a la Iglesia universal, a la cual la Eucaristía hace siempre referencia. Por desgracia, es de lamentar que, sobre todo a partir de los años de la reforma litúrgica postconciliar, por un malentendido sentido de creatividad y de adaptación, no hayan faltado abusos, que para muchos han sido causa de malestar. Una cierta reacción al 'formalismo' ha llevado a algunos, especialmente en ciertas regiones, a considerar como no obligatorias las 'formas' adoptadas por la gran tradición litúrgica de la Iglesia y su Magisterio, y a introducir innovaciones no autorizadas y con frecuencia del todo inconvenientes.»

Imagen tomada del blog La cigüeña de la torre

8 comentarios:

Pepe dijo...

Es que has puesto un caso extremo. Este sacerdote bendice a los niños con una pistola de agua. Dudo si lo hace con buena intención, pero estas cosas no hacen más que relativizar y por lo tanto, alejar y alejar más a la gente.

Jesús no fue un superheroe de cómic, con superpoderes, que tiene sus luchas internas, que tiene enemigos, que muchas veces gana y otras pierde, etc.
Creo que los Catequistas pueden utilizar muchísimos símiles para explicar a un niño de poca edad, la importancia, novedad y lo genuino de la entrada de Dios como hombre en la historia. Lo que pasa es que la gente se cree que los niños son tontos.
Creo que si hiciéramos memoria, nos acordaríamos como muchos adultos de pequeños, nos trataban como imbéciles y lo nos enterabamos perfectamente. Porque los niños son muy observadores. Un adulto habla con otro en un tono normal, y al niño cambia la voz y ralentiza el ritmo.
Desde aquí reivindico que a los niños se les trate como a niños, por supuesto! pero no como a tontos jeje.

eligelavida dijo...

No sé si bendice a los niños con una pistola de agua, pero todo esto me parece que es perder las formas y confundir a la gente. Puro pitorreo...

Sancho dijo...

Lo que faltaba por ver...

xtobefree dijo...

Buenos días Eligelavida. En efecto revestirse es el primer paso y el cuidado de la vestimenta es fundamental, no es un disfrazarse sino una unción, luego, según oficie la santa misa conocemos al sacerdote y su proximidad con Jesús. Un abrazo.

gosspi dijo...

Lo dejas bien claro...Elige.
En el momento que entremos en la Caridad..todas estas cosas se pondrian en su sitio...

Paciencia y Misericordia diciendo la verdad con sencillez...todo esto nos lo ha dejado el Papa, una buenisima muestra de Humildad..que tanta falta hace. Humildad.

Bate dijo...

Podría haber sido mucho peor, que en vez de Superman se hubiese serigrafiado en la túnica a Dora la Exploradora o Bart Simpson. Qué se yo. Yo ya no sé nada..., esto es descorazonador, aparte de intolerable.

Bate dijo...

Elige recuerdo una interesante controversia que tuve con un amigo a cuenta de las formas litúrgicas y la tradición en la Iglesia católica. Él manifestaba, y supongo, sigue manteniendo, que las formas y la tradición era sólo eso, tradición, y formas, no fondo. Le respondí -este asunto me apasiona- que si despojamos a la Iglesia de su tradición teológica, eclesial, cristológica, santoral, ¡ARTÍSTICA!, etc, nos quedábamos a la intemperie, desnudos y sin armas con las que defendernos de los continuos ataques diabólicos y herejes, cuya finalidad última es la de acabar con la Iglesia que heredamos de nuestros mayores. Haremos, harán, otra Iglesia, pero no la que Jesús fundó a través de sus apóstoles. Una Iglesia a expensas de que un teólogo modernizante, descatolizado e inconsciente y enemigo de la Tradición, las formas (la que mantiene incólume en última instancia el Edificio Eclesial con su potente argamasa de siglos) y la sana Doctrina nos venda un producto averiado, basado en la no injerencia de los maestros y santos que nos han precedido en los dos últimos milenios. O sea, un error y una traición ,más a Cristo nuestro Señor.



Perdón por el tocho _;-)

quedateenminube dijo...

Me ha parecido fatal, hay que tener un respeto y el fondo es importante pero las formas también.
Se empieza por estas tonterias y luego...fatal...un abrazo!

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