martes, 29 de enero de 2013

La cruz en la vida de Juan Pablo II


A los seis años, Karol Wojtyla comienza a ir a la escuela primaria, y ya le muestra Dios la cruz en su vida. Un día, al regresar del colegio, se entera de que su madre ha muerto de un ataque al corazón.
Cuando tiene doce años, de nuevo surge la cruz en su camino: su hermano Edmund, su mejor amigo, que ha terminado la carrera de medicina y comienza su andadura profesional en un hospital, muere al poco tiempo en ese mismo hospital a causa de una epidemia de escarlatina.

Tan sólo unos meses más tarde, la penicilina ya se distribuía en Europa y la escarlatina dejaba de ser una enfermedad mortal. Cuando una vecina intentó consolarle, Karol, sereno aunque lleno de dolor, la miró con seriedad y le dijo simplemente: “Fue la voluntad de Dios”.
En 1941, es destinado a trabajar en una fábrica donde ha de transportar cal en cubetas. Por las tardes cuida con cariño de su padre, que está en la cama, enfermo del corazón. Un día, Karol vuelve a casa como de costumbre. Entra en su cuarto, y al momento sale conmocionado y blanco: su padre ha muerto durante su ausencia. Aunque acompañado por sus amigos, Karol se queda solo.

Durante la primera estancia del Papa Juan Pablo II en España, en 1982, después de un día de intensa actividad y en víspera de otros similares, el Nuncio, monseñor Innocenti, oyó ruido en los alrededores de la habitación del Santo Padre. Entró y halló al Papa rezando el Via Crucis. Eran las cuatro de la madrugada. “Pero, santo Padre, ¿ha olvidado lo que le espera mañana?”.  Juan Pablo II no se inmutó. Siguió  de rodillas, le miró fijamente y le respondió: “Usted, señor Nuncio, haga como yo: póngase de rodillas y acompáñeme a hacer el Via Crucis, para afrontar con más gracia de Dios la dura jornada de mañana”.
Fuente: Una visita de Dios. Pedro Beteta. Rialp.

10 comentarios:

Salvador dijo...

Esta vez no tengo palabras, guardo silencio..........

Teresa dijo...

Una vida extraordinaria la del beato Juan Pablo II que desde niño conoció el sufrimiento y la soledad. Gracias por traer su historia. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Dios ha bendecido a la Iglesia del siglo XX con grandes pontífices, especialmente con Juan Pablo II y Benedicto XVI que manejan la barca de Pedro con mano firme en medio del oleaje de este mundo descreido. Recemos para que el próximo papa siga su mismo camino.

Gonzalo G.

Alexandra dijo...

¡Impresionante! :))Me encanta la imagen.

martina dijo...

Non ci sono parole. Possiamo solo cercare di imparare. Un abbraccio

CHARO dijo...

Admiro profundamente a esta santo Papa, tengo una estampa de él desde hace años en una foto de un familiar para que le ayude y le proteja, además de otras cosillas que le pedí, de momento me ha concedido una muy importante.Besotes

gosspi dijo...

Cuanto que aprender de este Hombre, que llegó a tener una intimidad preciosa con el Señor....un referente para ansiar y anhelar la Santidad que El nos muestra a cada momento...la llamada a la santida se hace facil fijandose en estos santos de nuestro Tiempo. Gracias Elige, una bellisima entrada

AMALIA dijo...

¡¡Emocionante!!.

Un abrazo.

Belen dijo...

EL PAPA...MI PAPA...por excelencia.

Un cariñoso saludo

Ludmila Hribar dijo...

Precioso Eli. Cuanta sabiduria emanaban sus palabras. La fuerza de su mensaje ha quedado grabada a fuego en nuestros corazones. Un abrazo!

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).