jueves, 20 de diciembre de 2012

Un refugio para el fin del mundo donde, si sobrevives, te devuelven el dinero


Siempre hay listillos que saben hacer su agosto en diciembre.  La fotografía que veis arriba es de un búnker subterráneo ruso, construido en 1956 para salvar a Stalin y a los demás líderes soviéticos de un posible ataque nuclear. Se encuentra a 56 metros (184 pies) bajo tierra en el centro de Moscú, cerca del Kremlin, y tiene capacidad para 300 personas.

En vista de los tan proclamados augurios mayas, el antiguo búnker, convertido hoy en discoteca de lujo, ofrece refugio para sus clientes por el módico precio de 1.500 dólares la noche de fiesta. Si al día siguiente asomas la nariz y ves que el mundo sigue en su sitio, te devuelven la mitad del dinero. Yo no me metería ahí ni aunque me pagaran, pero alguno habrá.

(No se me ocurre cómo etiquetar esta entrada).

5 comentarios:

Militos dijo...

Y cómo la vas a etiquetar? Cómo se aprovechan algunos de la tontería de otros.
Lo curioso es que con tantas predicciones que nos tomamos a broma, el día que llegue de verdad pasará como en el cuento de: Que viene el lobo... ¿A quién cojerá preparado?

Muchas felicidades, Elige, para esta santa Navidad. Te recordaré en Belén.

Un beso

Belen dijo...

¡¡¡Surrealismo puro y duro!!!

Un cariñoso saludo.

Antonio dijo...

¿Que el mundo se acaba?......"ajolá"
VEN SEÑOR JESUS.

xtobefree dijo...

Buenos días EligelaVida. El mundo será un lugar mucho más seguro si impiden que salgan los del búnker.Un abrazo y ¡Feliz Navidad!

eligelavida dijo...

jajaja! Bueno, es una manera de verlo...

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Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).