domingo, 30 de diciembre de 2012

El rostro de Judas

 
Dicen que a Leonardo Da Vinci le llevo siete años completar "La última Cena". Las figuras que representan a Jesús y a los 12 apóstoles fueron tomadas de personas reales. Cientos de jóvenes se presentaron con la intención de servir de modelo para pintar a Cristo. Da Vinci quería una cara que mostrara una personalidad inocente, pacífica y, a la vez, bella; Un rostro libre de las cicatrices y los rasgos duros que deja una vida de pecado.
 
Después de buscar durante mucho tiempo, finalmente el pintor escogió a un joven de 19 años. Tardó seis meses en plasmar al personaje principal de la obra. Durante los seis años siguientes, Da Vinci continuó buscando a las personas que representarían a los once apóstoles fieles a Jesús, y dejó para el final a aquel que representaría a Judas. Intentaba encontrar a un hombre con una expresión dura y fría. Alguien marcado por las cicatrices de la avaricia, la traición, la hipocresía y el crimen. Un rostro que identificaría a una persona que, sin duda, fuera capaz de traicionar a su mejor amigo.

Después de varios intentos fallidos, llegó a los oídos de Leonardo que había alguien con estas características en el calabozo de Roma. Se trataba de un individuo sentenciado a muerte por robo y asesinato. Da Vinci fue en su búsqueda y encontró a un hombre cuyo pelo caía sobre el rostro escondiendo unos ojos llenos de rencor y odio. Al fin había encontrado a quien sería el modelo de Judas en "La última Cena".  

Gracias a un permiso del rey, el prisionero fue trasladado a Milán al estudio del maestro. Durante varios meses el hombre se sentó silenciosamente frente a Da Vinci mientras el artista continuaba con la ardua tarea de plasmar en su obra al personaje que había traicionado a Jesús. Cuando por fin Leonardo dio la última pincelada, se volvió a los guardias y dio orden de que se llevaran al prisionero. Éste, camino de la salida, se volvió hacia el pintor y le dijo:
- "¡Da Vinci! ¿No me reconoces?"
El artista lo observó cuidadosamente y respondió:
"Nunca te había visto hasta aquella tarde en el calabozo de Roma".
El prisionero levantó los ojos y dijo:
- "¡Mírame bien! Soy aquel joven cuyo rostro escogiste para representar a Cristo hace siete años..."

(Fuente: Dudas y textos).


5 comentarios:

Pepe dijo...

Es cierto o una leyenda? Si es verdad es muy duro...

Anónimo dijo...

Es un fake.

eligelavida dijo...

No tengo ni idea. Imagino que si fuera cierto, la anécdota sería más conocida. Sea como sea, sirve como reflexión...

martha bernal dijo...

Ya conocia el relato, como dices verdad o mentira, nos muestra como la vida puede cambiar la exprecion de un rostro. Feliz Año para todos.

Anónimo dijo...

Ignoro si es cierta o no esta anécdota, pero da mucho que pensar.
Desde aprender a mirar más allá de una cara bonita (o fea), hasta descubrir donde nos puede llevar ser pobres interiormente, solo fachada; o plantearme qué se creyó el modelo del rostro de Jesús y qué fue de su vida, ... uf.
Da para mucho.

Marita

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