lunes, 10 de diciembre de 2012

Día de los Derechos Humanos: que no sea un puro bluff


En el siglo XXI sigue habiendo países en el mundo donde a las mujeres no se les permite aprender a leer y escribir, o donde no tienen acceso a la universidad. Siguen existiendo naciones donde se las obliga a contraer matrimonio contra su voluntad, o donde, a diferencia de los hombres, no pueden vestirse como quieren, ni conducir un vehículo, o no pueden heredar bienes ni prestar testimonio ante un tribunal. La violencia contra la mujer prevalece en todas las culturas, incluso en los países occidentales. El aborto selectivo de mujeres se practica en muchos países del mundo; en algunos, como China o la India, a nivel de genocidio.
Las personas con discapacidad constituyen la minoría más numerosa y desfavorecida del planeta. En cada región, en cada país, hay personas con discapacidad que viven al margen de la sociedad porque no han encontrado aceptación entre sus semejantes debido a su condición física o mental. Sus esperanzas de asistir a la escuela, obtener un empleo, adquirir su propia casa, o crear una familia, son mucho menores que entre el resto de la población. La mayoría podrían hacerlo si recibieran la ayuda y el apoyo necesario. El 98% de los niños discapacitados de los países en desarrollo no asiste a la escuela, y cerca de la tercera parte de los niños de la calle sufren alguna minusvalía. El aborto de los bebés discapacitados es legal en casi todos los países.

La discriminación racial y étnica es un fenómeno cotidiano que impide el progreso de millones de personas en todo el mundo. Se ha avanzado mucho al respecto, pero hay que reconocer que el racismo sigue existiendo. En EEUU, desde 1973, más de diez millones de niños afroamericanos han sido abortados. Los afroamericanos constituyen el 12,8% de la población y sin embargo contabilizan el 36% de los abortos que se practican en Estados Unidos. Un embrión de raza negra tiene tres veces más posibilidades de ser abortado que un embrión de raza blanca. El aborto es racista.
Hoy se celebra el Día de los Derechos Humanos. Las mujeres, los discapacitados, las personas que sufren discriminación racial o religiosa, los pueblos indígenas, las minorías, los emigrantes, los refugiados, todos tienen cabida en esta jornada que recuerda que cada ser humano tiene unos derechos por el mero hecho de serlo. El primero, el derecho a la vida y a que se respete su dignidad.

4 comentarios:

CHARO dijo...

Me uno a la celebración de este día y hago hincapié en los derechos de los más desfavorecidos.Besotes

Juanjo dijo...

Los derechos humanos nacieron de la necesidad de reconocer que las barbaridades acontecidas tras las dos grandes guerras no debían volver a suceder jamás.

No obstante nos encontramos con un organismo, la ONU, que es contradictorio. Afirma la existencia de estos derechos y decreta otros inexistentes como el "derecho" al aborto.

Así poco podremos adelantar. Se proclaman los derechos de las mujeres,pero se las oprime en lugares como en China con la política del hijo único. ¿o es que decirle a una mujer que sólo puede tener un hijo es proteger sus derechos? Y no olvidemos que la ONU y los países occidentales asisten impasibles a las injusticias de Asia.

AMALIA dijo...

Yo me uno también. Hay que defender los derechos de todo ser humano y, por supuesto, de los más perjudicados.
Un abrazo.

Marian dijo...

Me uno a esta celebración y ojalá fuese todos los días del año.
Gracias Elige por todo lo que haces.
Un beso. Dios te bendiga.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Mi foto
Spain
Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término (Evangelium Vitae). ---------------------------------------------------------Every person sincerely open to truth and goodness can, by the light of reason and the hidden action of grace, come to recognize in the natural law written in the heart the sacred value of human life from its very beginning until its end (Evangelium Vitae).